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Honran la carrera del cineasta Luis Estrada en festival fílmico de Monterrey

Idalia Barrera / Agencia Reforma

Monterrey

Visiblemente emocionado por el recibimiento del público, Luis Estrada fue honrado la noche del martes con el Cabrito de Plata, como reconocimiento a su aportación a la industria cinematográfica nacional.
El realizador de películas como El infierno y La Ley de Herodes se mostró agradecido durante el tributo que le rindieron a las 20:30 horas en el Centro de las Artes, donde fue reconocido con el Homenaje Mexicano a la Trayectoria Artística, dentro de la octava edición del Festival Internacional de Cine de Monterrey.
“No me puedo ir sin agradecer de todo corazón este homenaje”, dijo Estrada, luego de recibir el Cabrito de Plata de manos de Reynold Guerra, director del Centro de las Artes.
El cineasta dedicó el galardón a sus colegas y compañeros que ya no están aquí, como el actor Pedro Armendáriz Jr.
“También quiero compartir este reconocimiento con mi mujer y mis hijos que son los que me aguantan”, agregó entre risas.
Juan Manuel González, director del FIC Monterrey, también le entregó un obsequio al homenajeado, un cuadro con la imagen del Cerro de la Silla.
“Todos los homenajeados se han llevado un pedacito de Monterrey, muchos lo tienen en su casa”, dijo González.
Antes de iniciar la entrega del ya tradicional premio del festival se transmitió en la pantalla colocada al fondo del escenario un pequeña semblanza de la trayectoria del productor y director, ilustrada con escenas de algunas de sus películas.
Minutos después, la presencia del cineasta provocó la emotiva ovación del público que ya esperaba la entrevista que le haría la periodista Sonia Riquer.
Estrada llegó sonriente, accesible y dispuesto a compartir con los espectadores algunas de las muchas experiencias que ha vivido en su trayectoria.
Además, dejó conocer un poco de su lado humano dejando claro que es un hombre sencillo, simpático y amante de su familia.
Comentó que desde niño fue muy precoz y que a los 10 años descubrió que el cine era su verdadera vocación.
Tras una charla de 45 minutos y la entrega de la presea, llegó el momento de despedirse para dejar que el público disfrutara de La Ley de Herodes, la película que él mismo eligió para esa noche.

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