No se considera como patrimonio cultural a quienes trasmiten la tradición oral, lamenta investigadora
Anarsis Pacheco Pólito
Taxco
La necesidad de reconocer como patrimonio cultural la narración y oralidad de los pueblos en sus leyendas e historias de la comunidad es primordial para salvar la historia del poblado de San Andrés Huixtac, señaló la investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Anabella Barragán Solís, durante su participación en la mesa de Identidad y Patrimonio, celebrada por la mañana de este jueves en la Sala Elena Razo de la Posada de La Misión.
La investigadora presentó el trabajo Reflexión en torno a los relatos de tradición oral de San Andrés Huixtac, Guerrero, en donde compartió algunas de las leyendas e historias que cuenta las personas de mayor edad de la comunidad, que van trasmitiendo de manera oral a las nuevas generaciones.
Destacó que es importante que también estas historias sean valoradas por la forma de trasmitirlas, pero lamentó que aún no se reconozca como patrimonio cultural de las comunidades guerrerenses.
“Es de común conocimiento que se consideren sólo como patrimonio cultural los edificios históricos, la arquitectura y donde estuvieron personajes históricos, pero poco se ha hablado del rescate y declaración de patrimonio cultural la tradición de relatos tradicionales de forma oral”, enfatizó.
Durante su intervención Barragán Solís compartió algunas de las leyendas narradas por los comuneros. Una de ella habla de Valerio Trujano, de su valentía; además de Ricardo Mena, un hombre originario del lugar del cual se describe un suceso mágico, pues después de casi ser acabado por el ejército contrario, al ser rodeado detrás de la iglesia del poblado, desapareció, mientras el ejército que lo “cazaba” rodeó la iglesia para sacarlo pero él ya no estaba.
La investigadora explicó que la desaparición del revolucionario consistió en que había logrado saltar la barda de atarás de la iglesia; su caballo había logrado tal proeza al brincar una barda y poder salvar la vida.
Señaló que en las historias trasmitidas cuentan con una carga significativa sobre la descripción de los paisajes de aquellos tiempos, y que algunos están representados en pinturas; por ello es de importancia que sean también consideradas como patrimonio cultural.
Por su parte el investigador del INAH, Eduardo Jiménez Sánchez, habló sobre el imaginario colectivo entre los siglos XVI y XVIII, y como fueron utilizados por algunos religiosos para evangelizar a los pueblos indígenas.
Comentó que el imaginario colectivo durante la evangelización mostraba dos concepciones de dios contradictorias entre si, pues mostraba a un dios justiciero y vengador y en otra faceta a uno providencial y amoroso.
El investigador comentó que durante el proceso de evangelización algunos de los frailes descubrieron que las etnias tendían a ser supersticiosas y tenían una infinidad de leyendas e historias relacionadas con sus dioses, por ello decidieron utilizar la costumbre de contar leyendas entre los indígenas para convencerlos de unirse a la religión católica.
Durante la intervención relató algunas de ellas, por ejemplo cuando uno de los frailes estaba a la mitad de la celebración eucarística y uno de los indígenas empezó a rezar y a bailar, uniéndosele otros más, mientras el fraile le pedía a Dios que los perdonara, en ese mismo instante le cayó un rayo al incitador, muriendo de manera súbita.
El componente indígena en México está en discusión; el negro no, investigador
En la misma mesa fue presentada la investigación Identidad y procesos sociales del pueblo negro en el estado de Guerrero, por el investigador de la Universidad Metropolitana José Joaquín Flores Félix y Alfredo Méndez Bahena.
El primero explicó que existe la necesidad de sistematizar la investigación entre el componente indígena y el negro lo cual es complejo, porque para el INEGI no hay diferencia entre quienes son indígenas y quienes son negros y no hay indicador de tipo cultural que los asuma diferenciados. En la mayoría de los asentamiento que se puede identificar como población de afros en la Costa Chica de Guerrero y de Oaxaca hay evidencias muy importantes que el proceso del mestizaje ha sido muy importante en los tiempos remotos.
Señaló que es importante saber qué papel juega cada raza durante La Colonia y cómo se desarrolla en la naciente República, eso se debe de analizar entre los terrenos bajos de la Costa Chica de Guerrerero.
Mencionó que configura toda una serie de diferencias de pueblos que se asuman de manera diferente, lo que nos llama la atención es que la diferencia entre los mixtecos y en los negros si no hay una idea de ser culturalmente diferentes, y cuando se hace una diferencia se dice los morenos, los costeños y sólo en el folclor, es mas difícil verlo que en asumirse una identidad negra.
Reiteró que es indisculpable hacer un planteamiento de a quienes se trata de identificar son sujetos modernos que tienen derechos iguales que cualquier mexicano, pero es ahí donde empiezan los problemas: el indígena sí está en discusión y el negro no, porque a México llega como mercancía y como mercancía queda.
“Al negro se quiere africanizar, ¿qué tanta cercanía tiene con los africanos y qué tan real es la semejanza?”, concluyó.
También fue presentada la ponencia Usos y aprobaciones comunitarias del patrimonio cultural en Guerrero: un punto de conexión para el desarrollo local, por el investigador Mario Martínez Rescalvo, quien planteó dos temas: el primero que es la relación entre el patrimonio cultural y el desarrollo local, partiendo de considerar que la conservación del patrimonio idealmente debería tener una clara relación con el nivel de bienestar social.
El otro aspecto que planteó son los usos que se hacen del pasado para la construcción y reafirmación de las identidades locales, así como el papel que en este proceso juega el patrimonio cultural.
Durante el desarrollo del tema planteó en aspectos generales la conservación del patrimonio como un posible detonante para el desarrollo local y los usos del pasado que se hacen para ello.
Señaló que el concepto integral de patrimonio tiene como dimensión la globalidad del territorio y sus habitantes; por lo tanto destacó que como objetivo último se tiene mejorar la calidad de vida como consecuencia de un desarrollo económico y social sostenible.




