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Destacan expertas la importancia de rescatar las técnicas originales del decorado de las artesanías

Anarsis Pacheco Pólito

 

Taxco

 

En el último día de actividades de la quinta edición de Mesa Redonda El conocimiento Antropológico e Histórico de Guerrero, que organiza el INAH y que se celebra en la ciudad platera de Taxco, se destacó el proceso de trasformación que ha enfrentado la artesanía de Temalacatzingo y Olinalá.

En la mesa titulada Objeto e imagen como patrimonio, la investigadora Rosa María Garza Marcué de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH destacó la importancia de regresar a las técnicas de laqueado natural, por salud para los artesanos y para mejorar la calidad de las piezas.

Durante esta presentación realizada en el teatro Juan Ruiz de Alarcón se complemento con una presentación didáctica de cuatro jóvenes artesanos de no más de 25 años, quienes estudian en el Instituto de Capacitación de Artesanía de Olinalá, quienes durante esta ponencia se dedicaron a decorar las cajitas en presencia de los asistentes.

Por su parte la investigadora Garza Marcué, resaltó que la denominación de origen de las reconocidas cajitas de Olinalá es muy limitada, pues lo único que toma en cuenta son las cajas y la artesanía de la región da para declarar patrimonio a más artesanías utilitarias que están presente en el desarrollo social.

De las artesanías utilitarias empleas por las comunidades resaltan las jícaras, conocidas no sólo en estos poblados sino en todo el país, así como el uso de los llamados bules de agua que son usados por los campesinos.

Destacó que las artesanías son realizadas por materiales que se dan en la región, y esto le da un valor agregado a la artesanía, pues son piezas trabajadas con recursos naturales que se encuentran en la comunidad, y ello es también parte del patrimonio, no sólo la pieza decorada, sino las texturas, el procedimiento y los tintes que la conforman.

Enfatizó que la pérdida de artesanías, algunas de ellas incluso de origen prehispánico, en el caso de las lacas significa más que la pérdida de una pieza utilitaria; es perder un legado comunitario que generaron los artesanos, quienes han fomentado el cuidado de los recursos naturales.

Reforzó que la creación de estas piezas tiene estrecha conexión con los instrumentos utilitarios de la época prehispánica, porque se tiene registro del uso de las jícaras, para la vida cotidiana, así como los bules.

“No existe un patrimonio que comprenda las prácticas y los conocimientos que las comunidad de reconocer como legado cultural es recreado por las comunidades con su naturaleza que los provee de identidad”, indicó.

Agregó que el uso de las jícaras ha estado tan presente en la vida prehispánica que existen hallazgos en sitios arqueológicos que revelan el uso de las jícaras laqueadas, y que se cuenta con fundamentos históricos muy importantes que lo respaldan.

Subrayó que concebimos como artesanía lo que pertenece a un patrimonio tangible y la materia prima de las artesanías que trasforma el artesano, que nace en la región donde se elaboran, es el verdadero patrimonio.

“El patrimonio inmaterial comprende las prácticas y los conocimientos que las comunidades reconocen como legado cultural es recreado por las comunidades con su naturaleza”, agregó la investigadora.

Reiteró que la denominación de origen es muy específica para un determinado producto, y en el caso de las artesanías  sólo se ha obtenido para las cajas de Olinalá, dejando a un lado la demás artesanías que se trabajan en la comunidad.

“Guerrero no es el único que utilizan las lacas, pero si hay diferencias notables entre las de Michoacán  y Oaxaca”, agregó.

Comentó que es un trabajo importante que se promueva entre los jóvenes artesanos el volver a utilizar las técnicas tradicionales, como es el uso de las láminas de oro como decoración y un acierto la educación que se imparte en el Instituto de Capacitación Para el Trabajo de Olinalá que renueva las técnicas y fortalece la tradición.

Mencionó que en años anteriores el Fondo Nacional Para el Fomento de las Artesanías (Fonart) se había comprometido a realizar exámenes de sangre a los artesanos de Olinalá, pues usaban nuevas pinturas que contiene plomo, y como una forma de decorado que realizan las mujeres es pintar con las manos, por ello es importante reactivar el uso de pigmentos naturales y la realización de exámenes de sangre.

En este aspecto sobre el uso de tinturas natrales intervino la investigadora Catharine Good Eshelman, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y coincidió con la investigadora Rosa María Garza Marcué, pues explicó que es un problema la sustitución de materiales y es muy importante el rescate de las técnicas originales del decorado de las artesanías.

Platicó sobre los cambios sociales y cómo éstos afectan la comercialización de la mercancía artesanal, hasta como el neoliberalismo ha marginado este comercio.

El colapso de la comercialización de la artesanía en el estado de Guerrero se dio en los años 90 y en la actualidad se ve afectada por la sobreproducción, la baja calidad, que ha llevado a un desplome comercial de la artesanía típica de dicha región.

El auge que vivió la artesanía como materia de comercio fue la apertura a los medios de comunicación, así como los caminos, carreteras y trasporte dando un crecimiento y la posibilidad de vender la mercancía al público nacional.

La investigadora no descartó que la violencia generalizada en el país también haya sido un factor que afectó el comercio de la artesanía.

Los regalos de los baúles y jícaras contienen aún gran significado en las fiestas de la región, como dotes matrimoniales durante la celebración de bodas aún son utilizadas y que no se han perdido del todo, además de ser usados en ferias patronales.

Durante su intervención la investigadora Good Eshelman relató una historia sobre uno de los artesanos de 85 años quien decía que antes no se enfrentaban a “competencia” en la venta de sus productos, pues no había en el pueblo muchos artesanos, existían ganaderos, carpinteros y campesinos, pero artesanos eran pocos lo que se dedicaban al decorado.

Tampoco el trabajador se enfrentaba a malbaratar las piezas que requieren meses de trabjo, pues no existían revendedores.

Explicó que durante el relato el artesano le dijo que antes los que salían del pueblo para vender su mercancía acababan con ella, todo se vendía, ahora los artesanos regresan con la mitad de los productos y aún así siguen produciendo.

Una de las variables de aquellos tiempos es que se cuenta en la actualidad con el Fonart, que se dedica a comprar las piezas de los artesanos de todo el país, pero aún así las pagan a un bajo precio y tardan más de 90 días en entregar el pago por cada artículo que se haya vendido.

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