Humberto Musacchio
LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS
La privatización del Tamayo
Se reinauguró el Museo Tamayo, donde ahora varias salas llevan el nombre de particulares que financiaron las obras de remozamiento, hecho que obedece a la tradición gringa de rendir homenaje a quien tiene dinero. Ante este nuevo retroceso del Estado mexicano, Margo Glantz, entrevistada por un diario capitalino, dijo que no le parecía bien “que las salas de un museo tan importante como el Rufino Tamayo lleven los nombres de personas tan poco dignas, porque todos sabemos que tienen un pasado lamentable”. Por su parte, Raquel Tibol declaró que era “vergonzoso que la cultura y el arte estén hoy dependiendo de los dineros de los ricachones sin averiguar el origen” de sus fortunas. Los poderosos patronos de los salas epónimas son Manuel Cosío Espinoza, nieto del banquero Manuel Espinoza Iglesias; Carlos Hank Rhon, de cuyo hermano Jorge no hace mucho tiempo el gobierno de Felipe Calderón hizo allanar su casa para detenerlo; y la señora Angélica Fuentes Téllez, esposa de Jorge Vergara y ahora presidenta del grupo Omnilife y de las Chivas Rayadas del Guadalajara, pero ya antes conocida como La reina del gas porque su familia es dueña de la principal empresa del ramo. Falta bautizar otras dos salas para las cuales proponemos nombres de sendos potentados ampliamente conocidos por sus inmensas riquezas: Arturo Rata Montiel, tío de Enrique Peña Nieto, y Joaquín El Chapo Guzmán. Se reciben propuestas.
Protesta Porfirio García de León
Escribe a esta columna el académico Porfirio García de León: “El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a cargo de Alfonso de Maria y Campos está destruyendo nuestro patrimonio arqueológico atentando contra Tzintzuntzan, principal centro ceremonial purépecha en Michoa-cán y (contra) los emblemáticos fuertes de Loreto y Guadalupe en Puebla, símbolos de la segunda independencia de México… que los falsificadores de la Historia, como Villalpando, tratan de borrar, según denuncian los académicos, investigadores sindicalizados del INAH, los eméritos de esa muy respetada institución creada por el presidente Cárdenas en 1939… A esta defensa se han sumado el inveterado luchador social Gilberto López y Rivas y el prestigiado historiador Pedro Salmerón. Para detener el despojo de nuestro patrimonio y contra los falsificadores de la historia me permito sumar mi voz como académico con 50 años de antigüedad en la UNAM”. También en referencia a la construcción de un museo de sitio que afectaría vestigios de la zona de Tzintzuntzan, doña Olga Orive, presidenta de Icomos México, dijo que no se puede sacrificar el patrimonio arqueológico para traer turistas. Haría bien el INAH en aclarar este asunto que crece cada día.
Una chica de treinta años…
En el Centro Nacional de las Artes se estrenó el jueves la obra teatral Entre diosas, de Hanna Berumen, que actúa junto a Alejandra Toussaint y la Compañía AAAmazonas, que debemos suponer integrada por mujeres, aunque en el reparto hay dos nombres masculinos. Se trata de la “absurda presión por buscar el éxito”, lo que provoca la reflexión de hombres y mujeres “acerca de las irracionales metas que a veces nos fijamos”. La protagonista es “una chica” que está “a punto de cumplir los 30 años de edad” en medio de una “crisis de identidad, de valores, de certezas”, como más o menos le ocurre a todo el mundo. Hace unas cuantas décadas, una mujer de treinta años era una matrona que debía cuidar y criar hijos, ser una especie de sirvienta de su maridito y, en suma, un ser humano que había renunciado a ella misma para entregar sus esfuerzos y hasta su pensamiento a los demás. Hoy, por fortuna, una mujer próxima a la treintena es, en efecto, una chica, una muchacha que en muchos casos todavía se halla estudiando y por supuesto está en busca de un lugar en este mundo, lo que es perfectamente legítimo y plausible. Por eso hay que celebrar que el teatro recoja estos hechos y analice estas inquietudes en esta obra que promete más, mucho más que lo anterior, que ya sería bastante. Por eso hay desear éxito para la actriz-dramaturga y amigos que la acompañan.
De la prostitución a las letras
Los viejos de la tribu recuerdan que Salvador Novo –¿quién más?– comparó a la literatura con la madrecita santa y al periodismo lo puso como la prostituta de las letras. Casualmente, la brasileña Vanessa de Oliveira hizo el viaje de regreso, pues ejercía la prostitución y ahora es escritora. Psicópatas del corazón es una de sus obras a la que califica como “novela de autoayuda”, pues si se vende mucho seguramente ella se autoayudará. También escribió una obra en buena medida autobiográfica, El diario de Marise. La vida real de una prostituta, libro que en Lima se vende como pan –por supuesto caliente–, pero en edición pirata, por lo cual la autora protestó desnudándose frente al mismísimo Palacio de Gobierno peruano. Doña Vanessa, a la que hace unos días Excélsior publicó vestida únicamente con pintura, vendrá a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y seguramente ganará muchos admiradores, tal vez no para sus libros, sino para su atractiva anatomía.
Breviario…
Murió Gustavo Montiel en la ciudad de México, donde nació en 1954. Había estudiado periodismo en la UNAM y por algún tiempo ejerció la crítica de cine en el diario unomásuno. Se desempeñó como profesor, subdirector académico y director del Centro de Capacitación Cinematográfica y fue productor de los filmes La mujer de Benjamín y Por si no te vuelvo a ver @@@ El libro Sub versión de los hechos. 200 bandas de jazz, de Antonio Malacara, será presentado en la Fundación Sebastián (Patriotismo 304, colonia San Pedro de los Pinos), el viernes 31 de agosto, a las 19:30 horas. Los comentaristas de la obra serán Eduardo Soto Millán (revista Proceso), Erik Montenegro (Horizonte radio) y Salvador Merchand (grupo Cuarta Aumentada). La música correrá a cargo de Sibila de Villa (sax) y Javier Reséndiz (piano). @@@ La Gaceta del Fondo de Cultura Económica llegó a su número 500 en la época iniciada por Jaime García Terrés en 1971. Felicidades a Joaquín Díez-Canedo, director general del FCE, a Tomás Granados, director de La Gaceta, y a todo el equipo que la hace posible.




