Reabren el Museo Tamayo al público en medio de una fiesta popular oaxaqueña
Oscar Cid de León / Agencia Reforma
Ciudad de México
El nuevo Museo Tamayo reabrió sus puertas ayer en medio de una fiesta que entremezcló el arte contemporáneo con las tradiciones populares, pues la reinauguración estuvo enmarcada por una calenda oaxaqueña.
Oaxaca debía hacerse presente en honor a los orígenes del fundador del recinto, el pintor Rufino Tamayo.
Mientras la música y los bailes tradicionales ocupaban la explanada, centenares de personas reconocían las salas y ampliaciones del museo, que para recibir al público, después de permanecer cerrado un año, preparó seis proyectos y exposiciones.
Se trata de Nueva matemática, de Michael Stevenson; Boing, boing squirt, de Ryan Gander, y El día del ojo, de Pierre Huyghe, así como las colectivas Primer acto y El mañana ya estuvo aquí, curadas, respectivamente, por Andrea Torreblanca y Julieta González.
También destacó Tamayo/Trazos, que despliega piezas nunca antes mostradas del oaxaqueño.
Para los pequeños, se alistaron talleres infantiles, además de una biblioteca móvil para todo público, a cargo de Alumnos 47, en la explanada del museo.
El espacio reabrió con un pendiente: el restaurante-cafetería permanecía cerrado, vacío, incluso sin mobiliario.




