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Colapsan los muros de cuatro restaurantes marquesanos afectados por la marina Majahua

Karla Galarce Sosa

Los muros de contención de cuatro restaurantes afectados por la construcción de la marina Majahua, en Puerto Marqués, se colapsaron por las marejadas, lo que ocasionó que dos grupos de restauranteros, unos que piden playa y otros dinero, tuvieran un enfrentamiento verbal ante un representante de Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD), quien llegó al sitio a petición del representante de la Confederación de Trabajadores Campesinos (CTC) en Guerrero, Eduardo Román Guzmán, y que entre los gritos de los marquesanos se fue del lugar.
El encargado de proyectos especiales de GMD, Manuel Díaz Armendáriz, aseguró que la empresa resarcirá los daños, pero los restauranteros marcaron diferencias cuando se les dijo que se harían las reparaciones necesarias.
Los dueños y encargados de 15 restaurantes afectados, representados por Enrique Molina Ruiz, exigieron que las obras se detuvieran hasta que un perito especializado haga un evalúo de los daños y emita un dictamen.
De este grupo resultaron afectados los restaurantes Paiko y Caracolito.
Mientras los propietarios de otros 11 restaurantes afectados, que forman parte del Corporativo Gastronómico, aceptaron la reparación del daño y se reunirán por separado con el representante de la empresa.
“Esto se arregla con dinero”, declaró a reporteros el también líder de la CTC, Eduardo Román, quien es el asesor legal del corporativo presidido por Miguel Ángel Martínez Ibarra. De este segundo grupo los restaurantes La Ola y Estelita son los que presentan mayor daño y donde los muros se separaron completamente de los locales.
Al lugar llegaron trabajadores de Protección Civil estatal, quienes atestiguaron el enfrentamiento verbal entre los restauranteros.
El comandante del grupo, Roberto Rojas, explicó que Protección Civil estatal emitió un dictamen sobre la infraestructura de los restaurantes, y que días antes había hecho el acordonamiento del sitio por el riesgo que representaba el quiebre del muro.
Gabriel Cortés, del restaurante Perlita, cuya infraestructura está cuarteada, dijo que los trabajadores de GMD habían tapado los huecos que el choque de las olas provocó en los negocios Caracolito y Estelita, pero que el agua se llevó la arena y que finalmente colapsaron el lunes por la noche.

Otra denuncia ante la PGR por delitos ambientales contra GMD

El grupo encabezado por Molina Ruiz denunció en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) a GMD por delitos ambientales.
Mostró copias de las denuncias que hizo hace una semana ante el Ministerio Público Federal.
Mientras que el representante de la empresa, Manuel Díaz, dijo que investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habían estado en la bahía de Puerto Marqués para integrar el estudio hace dos semanas, pero los restauranteros lo acusaron de mentiroso y le gritaron que ordenara la detención de la obra.
Los afectados señalaron que la colocación de una valla metálica que fue enterrada en el mar para disminuir la fuerza del golpe de las olas, provocó que la pleamar continúe su trayecto y golpee con más fuerza en sus negocios, además que el mar tomó más fuerza en el cambio la corriente.
Eduardo Román Guzmán indicó que se requiere construir un “muro ciclopio” o un “muro milán” para detener la fuerza del agua y evitar que siga golpeando los negocios hasta esperar los resultados del estudio de la UNAM.
Ambos grupos señalaron que las autoridades reguladoras como la Profepa y Semarnat se deslindan de efectuar su evaluación y emitir sus dictámenes.

Esto se arregla con dinero: Eduardo Román

“Nosotros, de los 23 restaurantes del tercer bloque somos 11 y vamos a pedir una obra preventiva, necesitamos otro tipo de infraestructura mientras que se ve lo de la playa con la gente de Grupo Mexicano de Desarrollo. El restaurante Estelita y La Ola son los restaurantes afectados (cuyos muros derribó el mar) van a tener una obra”, declaró Eduardo Román.
Román Guzmán indicó que el cambio de las corrientes del mar afecta económicamente a los restauranteros, por lo que aseguró que el problema “se arregla con dinero, a mí no me da miedo decirle a la empresa o al gobernador que esto se arregla con dinero porque el dinero, afortunada o desafortunadamente, mueve al mundo, nada más hay que ver que se aplique”.
Por su parte Enrique Molina Ruiz declaró que la exigencia de los 15 restauranteros que representa no es dinero, sino la playa de 12 metros de extensión que tenían antes que comenzara la construcción de la marina hace más de dos años.
“No queremos que GMD venga a maquillar los restaurantes, esta situación no se va a arreglar sino hasta que se pare definitivamente la obra. Queremos que la empresa cambie su proyecto, no estamos en contra de la construcción pero que le dé fluidez al mar”, dijo Enrique Molina.
Advirtieron que hoy protestarán en el Palacio Federal, afuera de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), para pedir la destitución del delegado Joel Tacuba García, a quien señalaron como responsable del deterioro de sus negocios porque no aplica la ley.
No se compromete a nada el GMD

Por su parte, el representante de GMD, Manuel Díaz Armendáriz, declaró en entrevista y frente a los marquesanos que “hicieron la batimetría, vinieron hace dos semanas, el estudio aún no se termina”.
Explicó que el estudio abarcó la bahía y parte de mar adentro. “Falta que les demos información”, dijo y al preguntarle en qué se comprometería la empresa se deslindó de cualquier compromiso.
“No me vengo a comprometer a nada, vine a checar esta afectación para que le demos solución, vamos a hacer un muro de contención para que ya no siga afectando en los cuatro restaurantes que vino Protección Civil a clausurar, a dictaminar. La obra está prácticamente en un 75, 80 por ciento de los diques (…) independientemente del dictamen de la UNAM la empresa está en la mejor disposición de solucionar la problemática, sabemos que se requiere de un estudio bien elaborado, y rehabilitar la playa no es cosa sencilla y se requiere de estudios”, declaró.
Díaz Armendáriz aseguró que los trabajos para detener la afectación comenzarán hoy y se buscarán medidas para evitar que en otros restaurantes colapsen sus muros.
Agregó que la empresa cumplió con todos los requisitos que la Semarnat, la Semar, la SCT y el municipio le requirieron para que la Marina se construyera.
Durante la discusión con los marquesanos, Manuel Díaz gritó que la obra no sería parada porque contaban con una concesión de 20 años.
Sobre los vestigios arqueológicos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reportó en el cerro de punta Diamante, el representante de GMD aseguró que no afectan la zona donde éstos fueron hallados, y que los historiadores llegarán a registrar donde se construirá la marina seca, proyecto que forma parte de la propuesta y que fue sancionada por la Profepa porque no informó de algunas modificaciones el año pasado.
Antes, el titular de la Semaren, Carlos Toledo Manzur, declaró al concluir su participación en el Grupo ACA que el estudio quedará concluido en unos tres meses más porque el tiempo que destinan para integrar el diagnóstico, depende de los investigadores.
“El estudio ya está en marcha y esperamos que en dos o tres meses estará el estudio. El estudio consiste en un análisis de la hidrodinámica de la bahía, del análisis de las corrientes, del análisis de la lógica geomorfológica de las remociones de los sedimentos, y con el estudio se va a evaluar el impacto de la obra construida y a partir se va a determinar si la afectación es producto de la obra”, dijo el funcionario estatal.
El gobernador entregó una compensación de 15 mil pesos mensuales a los restauranteros afectados, cantidad que, aseguraron, es únicamente para mitigar los daños que la empresa provocó en su patrimonio.

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