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Confirman 26 muertos en incendio en centro de rehabilitación limeño

DPA

Lima

Veintiséis muertos y 13 heridos dejó un incendio registrado ayer en un centro de rehabilitación de drogadictos, alcohólicos y personas con problemas de conducta en Lima, informó el comandante general de los bomberos del Perú, Antonio Zavala.
Según dos internos que salieron ilesos, el incendio comenzó por un intento de fuga liderado por un hombre recluido el viernes por su familia. Para sembrar caos, los pacientes quemaron colchones, pero la situación se les salió de las manos sin que pudieran abrir las rejas.
Zavala señaló que 22 personas murieron en la casa y otras cuatro en hospitales a los que fueron enviadas, o en el camino. La mayoría de muertes fue por asfixia y no por quemaduras.
Entre los heridos hay dos bomberos a quienes internos que se oponían al rescate por razones que se ignoran les lanzaron objetos.
Lo que en principio parecía un incendio sin gravedad se complicó cuando los bomberos hallaron una casa enrejada y con fuertes medidas de seguridad. Incluso hubo que derribar paredes porque resultaba más rápido que abrir las rejas.
De acuerdo con los testigos, los internos golpearon las cerraduras para escapar, pero lo que lograron fue que las llaves que tenía un hombre en el exterior no funcionaran.
Los testigos indicaron que en la casa, en la que se practicaba “terapia bíblica” basada en la oración, había 70 internos de entre 13 y 68 años, aunque la mayoría bordeaba los 20.
La ministra de la Mujer, Ana Jara, lamentó que haya centros de rehabilitación en los que se vive como en cárceles, pero aclaró que la fiscalización de esos establecimientos no depende ya de su sector, sino del Ministerio de Salud y las alcaldías distritales.
El centro había sido clausurado dos veces por la alcaldía de San Juan de Lurigancho por no reunir condiciones de seguridad, pero había reabierto semanas atrás, al parecer en forma clandestina.
Al margen de los rumores sobre supuestos maltratos a los pacientes -negados por los dos que hablaron con la prensa-, el centro ya está incurso en delito, según la Defensoría del Pueblo, pues no se puede retener a personas sin mandato judicial.
En Lima abundan centros evangélicos que atienden a alcohólicos y drogadictos en muchos casos llevados a la fuerza por sus familias.
Varios de esos establecimientos carecen de capacidad profesional y someten a los pacientes a duros regímenes disciplinarios como supuesto camino hacia la rehabilitación.

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