Imparable el genocidio en Siria; bombardeos y combates dejan 109 muertos, casi todos civiles
DPA
Beirut
Al menos 19 personas murieron ayer cuando un avión de combate sirio bombardeó un edificio en la ciudad de Al Bab, en la norteña provincia de Alepo, en una jornada en que la oposición denunció una nueva masacre y el nuevo enviado de la ONU, Lakhdar Brahimi, describió su misión como “muy difícil”.
Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo de oposición con sede en Londres, seis mujeres y dos niños estaban entre los muertos por el ataque aéreo contra el bastión rebelde de al-Bab, en la norteña provincia de Alepo.
“Los 19 murieron en un solo ataque, entre ellos dos niños, una chica y un chico”, dijo el director del grupo basado en Londres, Rami Abdul-Rahman.
Además, activistas de la oposición acusaron a las fuerzas del gobierno sirio de cometer una nueva masacre a las afueras de Damasco y colgaron imágenes online que muestran decenas de cuerpos apilados cubiertos de sangre.
De acuerdo con un grupo de activistas que documenta la violencia en Siria, el número de fallecidos ayer fue 90, la mayoría en Damasco. Según la fuente, algunos murieron a manos de las tropas del presidente Bashar al Assad en el suburbio de Hazza.
La televisión estatal siria, por su parte, informó que las fuerzas del gobierno continuaron persiguiendo a “terroristas” en torno a Alepo.
Los Comités de Coordinación Local, un grupo de activistas que documenta la violencia en Siria, informó por su parte que el número de muertos en agosto alcanzó los 5 mil, lo que lo convierte en el mes más sangriento desde el inicio del levantamiento contra Al Assad en 2011.
Brahimi, que visitará El Cairo y Damasco este mes para reunirse con funcionarios del gobierno y la Liga Árabe, dijo en declaraciones a la BBC que sentía “el peso de la responsabilidad” en su labor y señaló la “urgente y fundamental” necesidad de un cambio en Siria, aunque no respondió a las demandas de la oposición de que presione para la dimisión del presidente Bashar Al Assad.
El nuevo enviado a Siria dijo que no ve un pronto fin del conflicto y que su misión era “muy, muy difícil” por la intransigencia del régimen.
Previamente, Damasco había anunciado que cooperará con Brahimi, como lo había hecho también con su predecesor Kofi Annan.
“Le escucharemos y él a nosotros”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores, Jihad Makdissi, en una entrevista concedida a una emisora libanesa pro Siria. “Nosotros lo intentamos con el señor Kofi Annan (…) los motivos del fracaso de su plan no están en Siria. El principal motivo fue la falta de consenso internacional”, dijo.
En Líbano, el primer ministro Nagib Mikati advirtió a las autoridades sirias de violaciones de la frontera, después de que proyectiles cayeran repetidamente en ciudades libanesas.
En tanto, el ministro de Información sirio, Omran al Zoabi, dijo que el éxito de la misión de Brahimi dependerá de que otros países “detengan el envío de armas a los rebeldes y se cierre las fronteras a esos activistas”.
“La pelota no está en el tribunal sirio, la pelota está en Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Europa y el Tribunal estadounidese”, dijo.
Pero, en Madrid, miembros de la oposición llamaron a la comunidad internacional a rearmar a los rebeldes sirios con el fin de “proteger a los civiles”.




