¿Qué es ser mexicano?, la pregunta que intenta responder la cinta Hecho en México
Érika P. Bucio / Agencia Reforma
Ciudad de México
Son mexicanos haciendo canciones y hablando de temas universales. Eso es Hecho en México, la película que llevó al cineasta Duncan Bridgeman por el país, durante 12 meses, intentando obtener respuestas.
Después de ver su último filme What about me?, el productor ejecutivo Bernardo Gómez lo invitó para hacer una película que mostrara la “belleza y creatividad de la cultura mexicana”.
“Suceden cosas terribles pero también hay mucha belleza, inspiración y creatividad”, dice Bridgeman. “Lo que me interesaba es cómo la gente continúa con sus vidas frente a esa amenaza (de la violencia)”.
Venía con el propósito, insiste, de documentar un México del que nadie habla y con una pregunta inicial en la cabeza: “¿Qué es ser mexicano?”.
La productora Lynn Fainchtein se convirtió en su guía, le acercó a estrellas del pop y a músicos callejeros, a rockeros y raperos, intelectuales y deportistas. Eso sí, ningún político.
“Mi premisa era después de haber hecho (el documental) 0.56%, nadie de la política”, dice Fainchtein, quien también actúa como supervisora musical del proyecto.
Si aparece Xóchitl Gálvez es porque su voz era fundamental para hablar de los pueblos indígenas, no por la política, ataja la productora. La empresaria hidalguense, de ascendencia otomí, fue Comisionada Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas durante el sexenio de Vicente Fox.
Bridgeman trabajó sin un guión, tan sólo con preguntas. Ese es su acostumbrado modo de trabajar, así se lanzó a la aventura de Giant leap con Jamie Catto, viajando por 25 países, entrevistando a una gran cantidad de personajes como el actor Dennis Hopper, el cineasta Kurt Vonnegut y el cantante Robbie Williams y escribiendo canciones.
“Se puede ver en mis películas que mi principal interés es la condición humana”, dice el director, quien se asume más como músico que como cineasta.
En la película, que toca temas como la libertad, la resistencia o las adicciones, cuando se trata de hablar sobre las fronteras aparecen en pantalla Los Tucanes de Tijuana, Amandititita, Ali Gua Gua y Pato Machete, pero también escritores. Héctor Aguilar Camín plantea: Estados Unidos demanda de México drogas y mano de obra, “ambas están prohibidas, algún día tendrá que legalizarlas”.
El resultado, dice Bridgeman, está más cerca de una nueva forma de musical que del documental.
El proyecto de Hecho en México, que será distribuida por Videocine, nació hace dos años y medio, cuenta Fainchtein. Emilio Azcárraga Jean, presidente, y Bernardo Gómez, vicepresidente de Grupo Televisa participan como productores ejecutivos de la película que costó 24 millones de pesos.
“Lo único que hicieron fue invitarnos y nunca más volverse a meter. Lo que aportaron fue la idea, invitarnos y darnos el presupuesto para hacerlo. Toda la gente que
está ahí es porque queremos que esté ahí”, añade la productora.
Bridgeman, entusiasmado por el estreno en México de su película el 21 de septiembre, confiesa no tener una respuesta.
“¿Qué es ser mexicano? No tengo una respuesta, pero estoy seguro que cada mexicano lo sabe”.




