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Atentados en Irak dejan 53 muertos y 170 heridos; condenan a muerte al vicepresidente Al Hashimi

DPA

Kirkuk / Tikrit

Al menos 53 personas murieron ayer y unas 170 sufrieron heridas en una serie de atentados con bomba y ataques en Irak, que dejaron principalmente víctimas de las fuerzas de seguridad y la minoría chiita, según confirmaron fuentes de seguridad y los equipos de rescate.
Un tribunal en Bagdad condenó además a muerte al vicepresidente iraquí, Tariq al Hashimi, por cargos de terrorismo. Al Hashimi, que abandonó el país antes del inicio del juicio el 3 de mayo y se encuentra en paradero desconocido, fue acusado de liderar un escuadrón de la muerte y de estar involucrado en el asesinato de un abogado y miembros de los servicios de seguridad.
Al Hashimi, el sunita con mayor cargo en el país, negó las acusaciones y denunció un complot político por parte del gobierno chiita del primer ministro, Nuri al Maliki. Al Hashimi buscó refugio en la región semiautónoma kurda del norte de Irak en diciembre, después de que se decretara una orden de arresto en su contra. Según informaciones no confirmadas, habría huido después a Turquía y Qatar.
Dentro de la serie de atentados de ayer, por primera vez en mucho tiempo explotaron bombas también en el sur del país, casi completamente chiita. Las fuerzas de seguridad atribuyeron los atentados a extremistas sunitas próximos al brazo iraquí de Al Qaeda. La mayor parte de los fallecidos fueron chiitas o soldados iraquíes.
En la ciudad de Amara, en el sur, 12 personas murieron en dos explosiones consecutivas ante un santuario chiita. Mientras, en Kirkuk, una ciudad rica en petróleo, la explosión de varios coches bomba provocó la muerte a 12 personas e hirió a otras 50. Entre los fallecidos se encontraban siete reclutas de policía que esperaban frente a la oficina de una compañía petrolera para presentar su solicitud para un trabajo como vigilante de seguridad.
También explotaron varias bombas en la ciudad de Mosul, una de las cuales mató a tres personas en una zona residencial chiita. En Duyail, a 65 kilómetros al norte de Bagdad, rebeldes asaltaron un puesto de control del Ejército y mataron a 11 soldados. También al norte de la capital, en la ciudad de Taji, murieron otros seis civiles en el estallido de un coche bomba.
Mientras, en Nassiriya, en el sur del país, dos bombas detonaron frente al consulado francés, provocando la muerte a dos civiles y heridas a otros seis. En Basora, dos personas murieron por la explosión de un coche bomba en un mercado.
Los atentados siguen formando parte del día a día en Irak, aunque alcanzaron su momento más sangriento en 2006 y 2007, con miles de muertos. En la mayoría de los casos, los atentados se los atribuye la rama iraquí de Al Qaeda.
El bloque político Iraqiya, liderado por el ex primer ministro Iyad Allawi, acusó a los servicios de seguridad de fallar al no haber podido evitar los ataques. “Esos servicios (de seguridad) son totalmente incapaces de proteger las vidas de la gente”, dijo Iraqiya.
“Llamamos a todos los poderes nacionales a permanecer unidos contra todas las formas de terrorismo e intimidación para frustrar a quienes quieren sacar provecho de la continua fragilidad de la seguridad”, agregó el grupo.

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