Persiste la crisis minera en Sudáfrica; nueva marcha en protesta por la violencia oficial
DPA
Adís Abeba / Johannesburgo
En la mina de platino de Marikana en Sudáfrica no se vislumbra la calma: numerosos mineros volvieron a congregarse ayer para una marcha de protesta por la violencia con que las fuerzas del orden dispersaron el sábado a otros manifestantes, hiriendo a viandantes y habitantes de la zona.
El gobierno decidió el sábado enviar a mil soldados a la mina para apoyar a la policía. Las fuerzas de seguridad expulsaron a un grupo de manifestantes empleando balas de goma e hiriendo a personas ajenas a la protesta.
Sin embargo, la manifestación de ayer transcurrió por el momento de forma pacífica. Los mineros están en su mayoría desarmados y cuando la policía llegó con lanzadores de agua, dieron la vuelta.
El presidente sudafricano, Jacob Zuma, se defendió de las críticas de la oposición, que exigió una explicación de la operación militar. “El gobierno no puede permitir que la gente vaya por la calle con armas peligrosas. No podemos permitir que intimiden a otros o los inciten a la violencia, porque tenemos que proteger también los derechos de esos otros que no quieren formar parte de las protestas”.
Sin embargo exigió a la empresa de la mina y a los sindicatos que hallen una solución al conflicto. “Sigue habiendo residencias para los mineros en los que 166 personas comparten cuatro baños y eso es inaceptable”, destacó el presidente.
El obispo Jo Seoka, del Consejo Eclesiástico Sudafrica-no, mediador en el conflicto, criticó también la actuación de la policía alegando que los trabajadores se manifestaron de forma pacífica y no hirieron a nadie.
La policía también realizó detenciones sin justificación, alegando una reunión no permitida. Antes, en una redada en una residencia en la que viven 600 mineros la policía se incautó de porras y machetes.




