Jaime Castrejón Diez
La elección norteamericana
Es sin duda de gran interés mundial lo que sucede en la política norteamericana, por su potencial económico y porque en una forma u otra tiene repercusiones en muchas áreas del mundo. Es por eso que en muchos países se sigue el proceso en detalle.
Como ha sido tradicional en ese país la lucha sigue siendo entre republicanos y demócratas, los dos partidos que en cada elección se disputan el poder. Esto es entre conservadores y liberales. Normalmente los dos partidos postulaban candidatos conocidos como WASP (white, anglosaxon, protestant o sea blancos, anglosajones, protestantes) La única excepción fue John F. Kennedy que era católico. Hace cuatro años se rompió la tradición al elegir a un afroamericano, Barak Obama. En esta ocasión se rompe nuevamente la tradición, Obama busca la reelección y los republicanos postulan a un mormón, Mit Romney.
La lucha va a ser muy cerrada porque las opiniones están muy divididas ya que la ciudadanía está tomando posiciones antagónicas. Por el lado de los candidatos también hay un debate permanente sobre la realidad económica del país. El candidato a la vicepresidencia republicano introdujo los conceptos de Ayn Rand, una novelista de una posición radicalmente conservadora en lo económico pero radicalmente antirreligiosa, que en el pasado elogió la política económica de Ronald Reagan y lo criticó por su religiosidad. ¿Cómo conciliaran esta posición ante un partido tan orientado hacia la religión?
Por el lado demócrata defienden la administración de Obama argumentando que recibió el país en medio de una crisis económica provocada por las guerras en el Medio Oriente que se iniciaron en la administración republicana de George Bush. Este argumento lo enfatizó en su discurso en la Convención Demócrata el ex presidente Bill Clinton.
A pesar de las diferencias de épocas la lucha sigue siendo la idea de un gobierno fuerte que promueven los demócratas o poco gobierno que es el objetivo de los republicanos. Estos quisieran que todos los programas sociales regresen a los gobiernos estatales y que el gobierno federal no imponga planes y programas. Por otro lado el candidato republicano propone que a las corporaciones y hombres de empresa sean tratados fiscalmente como área privilegiada y que el aumento de impuestos para superar la deuda caiga sobre la clase media. Todo esto en medio de una crisis de empleo que es uno de los temas más candentes en este momento. Ambos candidatos pretenden superar el problema por diferentes vías; Romney privilegiando a los hombres de empresa que él considera son los creadores de empleos, Obama con un impulso fuerte a la economía con políticas que promuevan el crecimiento de la economía, lo que resultaría en una mayor oferta de empleos y además una mayor carga impositiva a los más privilegiados para disminuir la deuda fiscal.
El problema de la deuda pública es central al debate. Por un lado el gasto de las guerras y por otro el lento crecimiento de la economía que es un fenómeno mundial hacen que esta crisis sea aún mayor. El tema se repitió en muchas de las intervenciones en la Convención Demócrata que hicieron hincapié en el costo material y moral que significan las guerras en el Oriente Medio, lo que heredó el gobierno de Obama y que están claramente en el fondo de la crisis económica. Paro a pesar de los razonamientos, sigue la división entre las dos costas más liberales y el centro del país más conservador.
En medio de este debate está la posición de las minorías: latinos, asiáticos, hindús, musulmanes y otros. De hecho la Unión Americana ya es una sociedad multiétnica y multireligiosa en que ya el concepto de WASP está más que rebasado. Ante esta realidad quizás sea la última elección de esa nación con los conceptos tradicionales. Lo mismo está sucediendo en Europa, la multietnicidad y la gran diferenciación religiosa será posiblemente un factor de cambio político.
La pregunta que se debe hacer es ¿ante esta diversidad tendrá razón de ser el bipartidismo clásico? ¿Habrá una nueva definición ideológica acorde con esta nueva realidad? Será bueno analizar con estas ideas tanto el discurso de campaña como los resultados por regiones, tomando en cuenta la nueva diversidad. El caso norteamericano no es el único, hay otras regiones del mundo en que se tendrá que observar si las ideologías existentes son adecuadas para la nueva realidad.




