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Federico en su balcón, la última novela de Carlos Fuentes, será presentada en octubre

Oscar Cid de León / Agencia Reforma

Ciudad de México

Al escritorio de Ramón Córdoba, editor de Carlos Fuentes en Alfaguara, llegaron al mismo tiempo Personas y Federico en su balcón. El primero, un compendio de ensayos sobre personajes que marcaron su vida, y que llegó a las librerías días después de la muerte del escritor, acaecida el pasado 15 de mayo; el segundo, una novela, saldrá a mediados de octubre.
Córdoba habla de esta última y del proceso de edición; edición entre comillas, pues la novela le había sido entregada limpia.
“Permítaseme el coloquialismo, pero venía chirriando llantas, venía lista, aliñadita”, recuerda quien se reunió con el autor para comentarla el 11 de mayo: “Sin saberlo, me despedí de él”.
Ahora le viene a la mente una llamada que días antes le había hecho para informarle que la lectura de Federico en su balcón ya estaba hecha y que “cómo iba”; un “cómo iba” a manera de saludo. “Trabajando duro, ¿pues qué cree usted? No se imagine ni por un segundo que estoy de huevón”, le respondió, arrancando en ambos carcajadas.
Seguramente trabajaba en proyectos que tenía entre manos, como Batallas de plata y El baile del Centenario. Los meses que venían estaban cargados de trabajo.
Córdoba, quien trabajó con Fuentes 12 años –15 primeras ediciones y 33 reediciones–, se dijo afortunado porque no partió sin ponerle punto final a Federico en su balcón.
Se trata de una novela distinta, precisa, aunque decir “distinta” es una obviedad, pues en cada libro se reinventó: “Se reinventó aquí en cuanto a su forma, a su manera de abordar el nudo narrativo; es muy distinta a cualquiera que le hayamos leído”.
Sus páginas engloban un diálogo entre Nietzche y un extraño narrador de quien poco se sabe, pero que es posible identificar a lo largo de las acciones como protagonista de lo narrado, una historia por la que atraviesa un movimiento armado enfocado a derrotar a un tirano. Más tarde, el personaje adquirirá cierta indefinición y es más personajes, consciente incluso de ser un artefacto literario que deviene en narrador. “No es difícil concluir que es el propio Carlos Fuentes”, dice Córdoba.

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