Advierte la FEUG que no permitirá el nuevo reglamento; no es aceptado por estudiantes, dice
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Representantes de la Federación Estudiantil Universitaria Guerrerense (FEUG) advirtieron que no van a permitir la aplicación del nuevo reglamento de seguridad, a cargo de vigilantes de una empresa privada en las escuelas de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), que entraría en vigor a partir de la próxima semana
Esto, durante la tercera asamblea general universitaria que se realizó por la tarde en la Unidad Académica de Filosofía y Letras.
Asimismo, la dirigencia estudiantil oficial desconoció el consejo de directores de Ciudad Universitaria Sur, porque señalaron que es una figura que no existe en la legislación universitaria, aunque la semana pasada sus integrantes ofrecieron una conferencia de prensa para defender el reglamento de seguridad.
La miembro el Consejo Directivo de la FEUG, Mixa Zúñiga Sosa, consideró que los directores “se sacaron de la manga” la figura del consejo para controlar las medidas de seguridad, y señaló que el manual que se dio a conocer de manera informal a la comunidad universitaria, tiene claros preceptos violatorios a la libertad individual.
Añadió que el reglamento, fundado en un manual de seguridad que propone la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), fue elaborado por los directores, quienes hicieron una selección de los preceptos para implementarlos sin previa discusión, “que es la principal demanda de la comunidad, porque no se conoce”.
Negó que el reglamento haya sido aceptado por la comunidades de las unidades académicas, como dijeron la semana pasada los directores, “no puede haber consenso de algo que se desconoce”, e insistió en que se tiene que discutir con las bases estudiantiles, con maestros y trabajadores para diseñar un plan en conjunto.
Denunció que a la fecha, los maestros ya advirtieron a sus alumnos que si no portan el uniforme, no van a poder tomar clases, tampoco pasaran lista, y a la fecha, no saben quién está haciendo el monitoreo de las cámaras de seguridad que se instalaron en diferentes escuelas.
También de la FEUG, José Guillermo Girón, aclaró que este movimiento no sólo es de Filosofía y Letras, “hoy se dieron cita en la asamblea más de 15 unidades académicas”, incluida la escuela de Derecho de Acapulco, y de Antropología de Tixtla; aprovechó para convocar a las demás escuelas a participar en la siguiente asamblea general universitaria que se realizará este jueves en CU Sur.
Aseguró que la FEUG no va a permitir la implementación del reglamento tal como se encuentra ahora, y si es necesario van a tomar las calles contra una imposición que atenta contra la autonomía de la UAG.
Un alumno de la facultad de Derecho de Chilpancingo aclaró que este movimiento no están en contra de la seguridad de los universitarios, “pero queremos discutir a quién le corresponde la seguridad de la UAG, si a empresas externas a ella o a los universitarios”. Añadió que los directores declararon que ha habido robos y venta de drogas en las instalaciones de la UAG, pero no han explicado a la comunidad sobre estas denuncias o qué seguimiento han hecho de esos casos, “porque así nada más se pueden decir muchas cosas, pero no sabemos con certeza qué problema estamos viviendo”.
Añadió que el manual de seguridad de la ANUIES está basado en política de seguridad nacional, que a través de números ha evidenciado su fracaso; “si en la calle los policías y los militares no sirven, al contrario han dado miles de quejas ante derechos humanos, ¿por qué un sistema de represión y vigilancia funcionaría en la UAG?”.
Reiteró que si un policía o un maestro impide el paso a la escuela porque un alumno no usa un uniforme, que a partir del lunes será obligatorio, “se está violentando el derecho a la educación”.
En esta asamblea se definió un programa de lucha de tres ejes, dos de largo plazo que serían permanentes, la defensa de la educación pública y la defensa de la autonomía universitaria, así como la cancelación del reglamento de seguridad que se impone a la UAG, y alrededor de ellas se empezarán a implementar una serie de acciones.
El docente de Filosofía y Letras, Homero Castro Guzmán, aclaró que los estudiantes de esta escuela no son borregos, como dejó ver el director de la unidad en la conferencia de prensa donde responsabilizó a un grupo de maestros de estar detrás del movimiento universitario, “nuestros estudiantes tienen la suficiente madurez para enfrentar problemas, y la sensatez para responder justo cuando lo consideraron necesario”.
Explicó que fue invitado como uno más de los que decidieron asistir a la reunión, “nadie está dirigido, bajo esta lógica de que los estudiantes protestan porque los dirigen los profesores”.
Luego, añadió que directores de CU Sur y funcionarios de Rectoría justifican que las medidas de seguridad son necesarias, porque van a impactar en la acreditación de planes de estudio, que a su vez permitiría gestionar más financiamiento a la institución, pero replicó que el Consejo para la Acreditación de Educación Superior (Copaes) no tiene entre sus indicadores que los estudiantes lleven uniforme o que haya vigilantes privados.
Castro Guzmán indicó que los indicadores señalan áreas verdes, cafeterías, sanitarios, bibliotecas con acervo suficiente para el desarrollo de las materias, pero en Filosofía se cancelaron las áreas verdes para construir otros edificios en un espacio muy reducido, “en lugar de atender estos indicadores que conocemos desde el año 2000”.
Señaló que en lugar de enriquecer la biblioteca, “nos estamos gastando no sé cuanto en empresas privada, que para nosotros son de dudosa calidad”.
Asimismo, subrayó que al movimiento le interesa mucho la democracia universitaria, pero esas medidas de seguridad llegaron de a poco, para no generar conflicto, primero colocaron las cámaras de vigilancia, después comenzamos a ver uniformes en algunas unidades académicas, luego llegaron los policías que primero no se metían con nadie, hasta que en determinado momento llegaron a gritar a los estudiantes: “Aquí yo mando”, en el momento en que los alumnos defendieron a una vendedora de rosas perseguida por los uniformados.
Además, indicó que con el uso obligatorio del uniforme no se respeta la diversidad que existe entre los universitarios, “para nosotros es un valor, para ellos no; la diversidad implica tolerancia, y ellos no respetan la diversidad y son autoritarios”.
Para terminar, un joven que se identificó como estudiante de Derecho de Acapulco, indicó que el movimiento estudiantil que se gestó en Filosofía es la punta de lanza para contrarrestar la imposición de políticas desde Rectoría, que atentan contra los estudiantes y contra la autonomía de la institución.




