Persiste en México y América Latina el vínculo entre pobreza y racismo: ONU
Silvia Garduño / Agencia Reforma
Ciudad de México
Funcionarios del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) advirtieron ayer que en México y en América Latina persiste un vínculo entre la pobreza y el racismo, ya que entre más oscuro sea el color de la piel, se tiene menor acceso a servicios y oportunidades.
“En la realidad latinoamericana, el vínculo entre pobreza y racismo ha sido constatado por los Estados y la comunidad internacional”, indicó Pastor Murillo, experto independiente del CERD, en entrevista en el Foro Nacional de Poblaciones Afrodescendientes.
“La desventaja de las poblaciones afrodescendientes, producto de la esclavización, ha sido recreada en nuestras sociedades a partir de los denominados sistemas sociales racializados, que han permitido establecer una especie de jerarquía racial, donde las personas con una pigmentación más clara (de la piel) han terminado ubicadas en la parte alta de la pirámide, y en la base de la pirámide, de un lado los pueblos indígenas y del otro los pueblos afrodescendientes”.
El fenómeno, remarcó, se ha recreado por décadas y se evidencia en indicadores estadísticos; por ejemplo, en el hecho que la esperanza de vida de un afrodescendiente en América Latina esté siete años por debajo de los promedios nacionales.
La población afrodescendiente, agregó, registra menor matriculación en la educación superior, lo que limita su acceso a buenos empleos.
En México, consideró, no se reconoce a la población negra como mexicana, sino como extranjera.
“Los pueblos minoritarios como los afrodescendientes (en México) estuvieron ocultos, escondidos bajo el manto del mestizaje. Hasta ahora se está sabiendo de su existencia, y eso se expresa en la cotidianeidad. Para un mexicano el hecho de ver una persona afrodescendiente es pensar que este individuo es extranjero”, apuntó.
“Es absolutamente difícil que un mexicano asuma que una persona de piel negra pueda ser un nacional de su país, y eso tiene que ver con el proceso de invisibilización al que ha estado sometida esta población”.
Es necesario entender, subrayó, que la discriminación hacia los pueblos indígenas y hacia la población afrodescendiente no es un problema de estos grupos, sino de la sociedad en su conjunto.
En tanto, Alexey Avtonomov, presidente del CERD, señaló que la discriminación racial en México es un problema estructural, que viene de la esclavitud de la población negra e indígena.
En el caso de la población afrodescendiente, explicó el funcionario de origen ruso, durante la época de la Colonia fue mano de obra esclava, y desde entonces, la sociedad mexicana los asumió como inferiores, por lo que es necesario tomar acciones para cambiar la estructura, impulsando medidas especiales.
“Medidas especiales significa, por ejemplo, establecer cuotas especiales para los afrodescendientes en las universidades, o becas para algunos afrodescendientes brillantes”, indicó.
“Como la mayoría de los afrodescendientes (en México) son pobres, es imposible para ellos quebrar ese círculo vicioso y por eso las medias especiales pueden ser algún crédito especial o microcréditos como en Brasil, que es famoso por entregar esos microcréditos para mejorar la vida de aquellos que viven en favelas”.




