Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Federico Vite

Vistazos a la masculinidad adolescente

Nick Horby, novelista y crítico musical, se ha especializado en diseccionar la adolescencia perpetua que aflige a tantos hombres de edad madura. Algunas de sus obras más conocidas son Fiebre en las gradas, relato autobiográfico en el que aborda su pasión por el equipo de futbol Arsenal. Horby asistió durante más de 20 temporadas a la capilla de sus gladiadores. Con un entusiasmo contagioso e ironía relata lo que ocurre cuando uno deja que el futbol dé contenido a la vida. Esclavo del calendario de competiciones y del devenir de su equipo, este adicto al fútbol rechaza invitaciones a bodas porque ese día el Arsenal juega en casa, o asocia su primera gran ruptura amorosa a la pérdida de un jugador emblemático. Este libro es una muestra del estilo que caracteriza la obra del también autor de Julieta desnuda. Esta biografía futbolística ha vendido más de un millón de ejemplares en el Reino Unido.
Quizá la novela más famosa de Horby es Alta fidelidad, protagonizada por Rob Fleming, quien está a punto de cumplir los 30 años. Posee una tienda de discos antiguos en el norte de Londres, sólo vende vinilos. Su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, está siempre al borde de la bancarrota. Y Laura, la novia más reciente de Rob, lo ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia eternamente o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables listas de los top del pop: las cinco mejores películas, los cinco mejores episodios. Rob comienza a salir con Marie, una cantante americana, pero de pronto reaparece Laura y aunque Rob creyera al principio que esa ruptura no estaba entre las más cruentas de su vida, muy pronto comenzará a hacerse preguntas arduas sobre la familia, la monogamia, el amor y la madurez. ¿Será que por fin va a descubrir que también hay vida, y música, después de la adolescencia? La novela aborda con peculiaridad la masculinidad, el deseo sexual y esencialmente la necesidad de la música en la vida de todo hombre respetable.
Horby llama mi atención por la forma en la que trata los temas que noveliza, posee una ironía muy londinense, una especial atracción por focalizar los errores de sus protagonistas, casi siempre hombres en crisis existenciales, y una prosa sencilla, sin pirotecnia.
Él ha referido que sus influencias son esencialmente: Raymond Carver, Tobias Wolff y Lorrie Moore. Narradores duros, que al igual que Horby se encargaron de contar historias cotidianas que no ocultan cierta aflicción vital y, sobre todo, se dieron a la tarea de ahondar las preocupaciones sentimentales del hombre promedio.
Otro libro de Horby que revisito es Érase una vez un padre, en el que analiza el crecimiento personal de Will Freeman, londinense soltero de 36 años que puede vivir gracias a los derechos de autor de una canción navideña que compuso su padre. A Will le gusta la buena vida, es un parásito social, y tener una familia supondría renunciar a todos aquellos placeres, sobre todo a las mujeres que proporciona la vida en solitario. Sin embargo, todos sus amigos se han ido casando y los compromisos familiares o laborales los apartan progresivamente del tipo de vida que lleva Will, quien se ve cada día más solo. De pronto aparece en su vida una madre soltera, Angie, que lo abandona cuando Will comienza a plantearse una relación más estable. Pero esta aventura abre para Will todo un mundo lleno de posibilidades amorosas, el de las madres separadas o divorciadas, pues se hace pasar por un padre separado y con un niño de dos años a su cargo, Ned. Will acude a las reuniones de SPAT “Padres separados-solos y juntos”, un paraíso de mujeres solas deseosas de encontrar compañía. Will conocerá a Fiona, justo el día que ésta intenta suicidarse, y comenzará una singular relación con Marcus, el hijo de 12 años de Fiona. Será precisamente esta relación (Will y Marcus) el eje argumental de la novela. Marcus ha descubierto la mentira que está representando Will y a manera de chantaje pide que lo “adopte” como el padre que desea y necesita. Will, por su parte, se presta complacido al juego y por primera vez en su vida asume una responsabilidad.
Érase una vez un padre ofrece momentos humorísticos grandiosos. El pasaje de Will preparando su coche con un portabebés y esparciendo migajas y juguetes para resultar convincente en su papel de padre divorciado puede ser comparado al más sutil e incisivo humor de David Lodge. Los personajes de Hornby logran atraparnos no por la cotidianeidad de su caracterización, sino porque son una radiografía de la sociedad londinense, crea pues una realidad que en muchos casos preferiríamos desconocer.
Este autor, sin duda, merece que le echen un ojo y no habrá decepción alguna para los lectores.

468 ad