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Posponer la realización del Festival de la Nao un mes, la propuesta de la directora del IGC

Karla Galarce Sosa

Luego de que ayer el flamante secretario de Desarrollo Social de Acapulco, Rodolfo Monreal Ávila, informara que debido a que la anterior administración no dejó los recursos económicos para que se lleve a cabo el festival de La Nao, se analiza posponerla, la directora del Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC), Alejandra Frausto Guerrero, propuso al equipo de transición del actual gobierno municipal, encabezado por Luis Walton Aburto, que se retrase un mes su realización.
Monreal Ávila agregó ayer que para llevar a cabo el festival se necesitan 4 millones y medio de pesos, pero que en estos momentos hay otras prioridades como pagar los salarios a los trabajadores.
Y en efecto, luego de otorgar 3 millones 50 mil pesos para la edición de 2008 a La Nao, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), este año sólo aprobó 300 mil 20 pesos en su presupuesto de este año. El presupuesto federal programado para el festival acapulqueño este año, representa 90 por ciento menos dinero del monto gastado hace cuatro.
Incluso, el Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC), vínculo obligado entre el Conaculta y los municipios, no anunció la extensión del Festival Cervantino como parte de la programación del Festival de la Nao, a pesar de que desde que Acapulco comenzó a serlo tras las gestiones realizadas por los organizadores del festival de la Nao desde su fundación en 2007, cuando se presentaron el Ensamble de Canto y Danza de Jilin, y la Ópera China de Beijin, ambas producciones de la República Popular de China que se presentaron en la plaza de Armas del Fuerte de San Diego, y que abrieron y cerraron esa primera edición; ahora el IGC, anunció en un boletín de prensa la presentación de las extensiones de la 40 edición del Cervantino en la playa Tamarindos en Acapulco y en Chilpancingo, en el auditorio Sentimientos de la Nación a mediados de octubre.
Aunque la ex coordinadora de eventos especiales y quien dirigió los trabajos del Festival de la Nao en la administración priista, Mari Trini Suchowitzki Stadelmann, aseguró que está “todo listo” con la programación para que la administración municipal entrante ejecute su realización, aún se desconoce a detalle el contenido de la programación, o si se cuenta con el dinero programado para su realización.

El Festival de la Nao de Acapulco era la única actividad cultural en el país dedicada al Oriente

Históricamente, cuando Hernán Cortés conquistó en 1521 el imperio mexica y Fernando de Magallanes descubrió el archipiélago de las Filipinas, ambas tierras se convirtieron en bastiones del poderío comercial español.
En las Filipinas, el puerto de Manila era el centro de acopio de las riquezas asiáticas: sedas, porcelanas, maderas, telas, especias y metales preciosos se embarcaban en los buques a los que se llamó naos, y zarpaban rumbo a la Nueva España, hacia el puerto de Acapulco.
El camino marítimo de la seda y el legado cultural que dejó esa travesía es imborrable y aún permanece la herencia cultural con las peleas de gallos, la talavera, los rebozos de seda y la famosa china poblana, puesto que son evidencias vivas de la presencia oriental en México, explicó Víctor Hugo Jasso Ortiz, director del Fuerte de San Diego.
La gran travesía se llevaba a cabo de dos a cuatro veces al año y la feria que se organizaba al arribo de las naos dio fama y prosperidad al puerto de Acapulco, tanto que fue continuamente asediado por piratas.
“El antiguo Fuerte de San Diego, es el monumento histórico más importante del puerto de Acapulco, y formó parte del sistema de fortificaciones que Felipe II ordenó edificar durante el siglo XVI para que los puertos de sus posesiones americanas resistieran y defendieran las principales rutas comerciales”, indicó.
En el Fuerte de San Diego, como único baluarte conservado íntegramente en América Latina, se realizaron los eventos estelares del Festival de la Nao en sus primeras dos ediciones, cuando era presidente municipal Félix Salgado Macedonio.
De acuerdo con lo expuesto por el director del Fuerte, Acapulco es el segundo ayuntamiento más antiguo del país. El 17 de noviembre de 1799, Acapulco recibió el título de Ciudad de los Reyes. Sostuvo por más de 200 años un intercambio comercial y cultural con el lejano oriente, a través de la nao de China o galeón de Manila.
“Aprovechar nuestro patrimonio artístico y cultural con una clara vocación turística, además de fomentar el intercambio artístico y cultural con países del oriente, teniendo cada año un país invitado de los otros continentes”, subrayó Jasso Ortiz sobre el proyecto original del Festival de la Nao.

Programación en decadencia con cada año a partir de la
administración priista

En la primera edición de La Nao, se tenían programadas 200 actividades de diversas áreas artísticas e incluyó tres exposiciones plásticas, una dedicada al país oriental, Tesoros antiguos de la China antigua, muestra de colección integrada de más de 10 mil piezas, elaboradas durante los siglos XVII antes de Cristo y el X, después de Cristo; y que ocuparon durante un mes la sala de exposiciones temporales del Museo Histórico de Acapulco, Fuerte de San Diego.
Para la segunda edición, cuyo presupuesto se triplicó, se contó con un espectáculo de corte internacional cada día y con la visita y oferta de talleres de una comitiva cubana que mantuvo un alto nivel, tanto en el escenario, como en las actividades académicas que también fueron realizadas en el recién inaugurado y restaurando auditorio del antiguo ayuntamiento.
Para la tercera edición, la primera del ayuntamiento que dirigió el PRI durante tres años, desaparecieron los espectáculos internacionales y quienes representaron a los países invitados fueron los miembros de las respectivas embajadas y no artistas de esos países. Además, el número de días que duraba el festival se redujo de 15 a tan sólo cinco.
En la cuarta edición, dedicada a los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, el Festival de la Nao se denominó Bicentenario. La programación incluyó un torneo de tenistas veteranos, altares de muertos en los jardines del parque Papagayo, noches de disco, y conciertos de rock, uno de ópera y la participación del Museo Histórico Naval de Acapulco con su exposición en el Fuerte de San Diego, Navíos de la Independencia.
Para la edición del año pasado, el número de días de actividades no creció, ni fue modificado el contenido en la programación, por lo que mantuvo la promoción de actividades turísticas e incluyó las muestras gastronómicas, las noches de disco, la difusión de grupos locales. El país invitado fue Filipinas.

Circuito cultural, proyecto
inconcluso

La idea de crear un circuito cultural, así como abrir espacios para exhibir diversas manifestaciones artísticas producidas en México y fuera de él, eran los objetivos del Festival desde que éste nació; además que se buscaba revalorar el centro de Acapulco, respetar la poligonal que el Fuerte de San Diego tenía cuando al puerto se le concedió el título de Ciudad de los Reyes en 1799.
Y aunque a mediano y largo plazo, serían remodeladas las fachadas de casas que circundan a la fortificación para otorgar unida arquitectónica al centro, la propuesta no se cristalizó y el gobierno añorvista cambió la sede principal del festival, que era el Fuerte de San Diego y la llevó al parque Papagayo.
Sólo fueron realizadas algunas actividades allí en años posteriores: el acto inaugural y la cena de gala en 2009 y los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA) en 2010 y 2011; así como actividades como conferencias y exposiciones.
La programación antes fue de corte
internacional

En la primera edición se había programado la participación de cuatro países de oriente, uno europeo y muestras de la cultura popular mexicana, grupos locales y nacionales.
La programación incluyó manifestaciones tradicionales de cada región y expresiones artísticas contemporáneas de los países participantes.
Se ofrecieron actividades en las cuales la población pudo asistir de manera gratuita durante dos semanas que duró y, se ofrecieron espectáculos en el Parque de la Reina o Heroica Escuela Naval Militar, así como en el teatro Domingo Soler, la Casona de la calle Juárez, que cerró sus puertas en la administración de Manuel Añorve; y, en la sala Hornitos de la Dirección municipal de Cultura, que ahora es utilizada como bodega. Acapulco sería el marco perfecto para lograr el posicionamiento de un centro histórico, como el espacio de difusión cultural más importante de Guerrero, pero los planes cambiaron y el proyecto cultural decayó y se ponderó la promoción turística y el intercambio diplomático entre los representantes de embajadas participantes y el presidente municipal en turno.

Los cambios a partir de 2009 y reducción presupuestal

La tercera edición del Festival tuvo un sesgo turístico y, como consecuencia del cambio de contenido en la programación –que antes era predominantemente artístico– el Conaculta redujo de 3 a 1.5 millones de pesos el apoyo que, a dos días del acto inaugural oficial, aún no se había depositado en las cuentas del ayuntamiento porteño.
Aunque se pretendía que se contara con una inversión de 30 millones de pesos para un evento de “corte comercial y turístico”, que finalmente se redujo a tan sólo cuatro días y que pretendía ampliarse a Punta Diamante, el ayuntamiento priista alcanzó a reunir un presupuesto de 3 millones de pesos, cuyos aportes fueron en partes iguales entre el municipio y Conaculta; más 1.5 millones de pesos que el gobierno estatal utilizó para renovar la infraestructura del parque Papagayo.

La Nao militarizada

De ser un festival cultural en el que se ponderó la difusión de actividades artísticas de las diversas disciplinas artísticas y que fue extensión del festival Cervantino, el Festival de la Nao se restringió a la realización de actividades comerciales, develación de placas, exposiciones gastronómicas en las que participan escuelas locales y, sobre todo, una remarcada participación militar, pues son el Ejército, la Marina Armada y la Fuerza Aérea, con sus orquestas, sinfónicas y coros, las instituciones que abren desde 2009 el Festival, bajo fuertes dispositivos militares de seguridad.
Tanto en la segunda edición como en la primera, se exhibieron producciones que trajeron de otros países de oriente, pero a partir de la tercera edición no es así.
Ahora se presumen espectáculos de la Fuerza Aérea, desfiles de la Orquesta de La Marina y el Coro del Ejército, así como su banda de Guerra que han ofrecido conciertos en el Zócalo porteño y el parque de la Reina a partir de 2009.

La nao en números

La Nao, en su segunda edición tuvo una inversión de 8 millones 50 mil 500 pesos, 5 millones 350 mil pesos más que la edición del 2007, un incremento de casi 300 por ciento. En ese año, en su segunda edición logró la participación de Cuba como país invitado; en 2007 España fue el país invitado.
En la edición 2008 el Ayuntamiento aportó 3 millones de pesos, el Conaculta, dio 3 millones 50 mil pesos. A través del Congreso de la Unión se gestionó la ampliación del presupuesto, 500 mil pesos aportó Fundación Banamex y 2 millones de pesos entregó el gobierno del Estado.
En 2007 se destinaron 2 millones 700 mil pesos para el evento; 400 mil pesos de Conaculta y 2 millones 300 mil pesos del municipio.
Para 2008, según declaraciones de Erika Lührs cuando era titular de la Secretaría de Desarrollo Social, el Ayuntamiento destinaría 3 millones de pesos, no así Conaculta que rechazó el proyecto porque las actividades deberían ser sólo culturales y la administración priista presentó el proyecto como “Acapulco, comercio mundial”; finalmente Conaculta anunció la entrega de 1.5 millones de pesos para esa edición.
En 2009, la federación, mediante el IGC, había destinado 3 millones de pesos, pero sólo autorizaron 1.5 millones de pesos y el ayuntamiento, según declaraciones de la coordinadora del festival, Mari Trini Suchowitzki, aprobó y liberó 3 millones de pesos más para ese año.
El proyecto de esta administración municipal priísta anunció actividades “previas” al festival en el Forum de Mundo Imperial, en los barrios históricos y la propia Universidad Americana de Acapulco. Aunque buscó tener mayor alcance en sus metas, no se ponderó ninguna propuesta artística, pues sólo se limitó a promover una programación de corte turístico y comercial.

El festival dependen del presidente municipal: Suchowitzki

Entrevistada en su oficina en el ayuntamiento porteño, la funcionaria municipal se deslindó de la ejecución del presupuesto. “Yo no manejo el dinero, el presupuesto y el festival dependen del presidente municipal, así fue concebido”, comentó.
Defendió que el festival, concebido para promover el arte y la cultura, así como un intercambio entre los países asiáticos y México, dependa exclusivamente del presidente municipal.
“He defendido, he peleado porque dependa del presidente municipal y ahora, le voy a entregar a la alcaldesa. Lo que hacemos en la sexta edición de la vivencia de nuestro festival es que sea realmente comercial”, puntualizó.
En las ediciones previas del festival acudió al acto inaugural el entonces presidente del Conaculta, Sergio Vela, y aunque las autoridades municipales solicitaron la presencia de Consuelo Sáizar, trascendió que acudirá en su representación el director general del INAH, Alfonso de María y Campos, a pesar que se excluyó al Fuerte de San Diego de la programación.
En las ediciones anteriores tampoco se cobró un solo evento, pero con la justificación de recaudar fondos para el DIF en 2009 se cobraron de 150 a 500 pesos en la extensión del Festival Cervantino, con el espectáculo Sangre flamenca que se presentó en el Fórum de Mundo Imperial.
En la programación del festival para la edición de este año, adelantó Mari Trini Suchowitzki, se incluye la ponencia de magistrados que hablarán sobre el derecho constitucional sobre la cultura con la participación de dos magistrados de la Suprema Corte.
“La barra de programación académica es la que más hemos cuidado, también la programación cultural para que vaya dirigida y cumpla con los lineamientos de Conaculta que es, promover a tus artistas locales y luego a los del estado, a los de la región vecina, a los nacionales y al final a los de otros países. Primero a los de aquí, promover a nuestros artistas”, expuso la funcionaria municipal quien adelantó que la cantante de origen peruano Tania Libertad, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Acapulco, formará parte de la programación artística por quinto año consecutivo.

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