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Granadazo en territorio turco escala crisis siria; Erdogan reitera su llamado a la paz

DPA

Estambul

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, reiteró ayer que su país no quiere una guerra con Siria tras atacar objetivos sirios en respuesta al impacto de granadas contra un pueblo en su territorio, pero la paz duró poco ya que este viernes volvió a impactar una granada en territorio turco.
El Ejército turco respondió atacando Siria desde la región de Hatay. El gobernador turco Mehmet Celalettin Lekesiz señaló que una granada de mortero siria había sido detonada en territorio fronterizo.
El incidente se produjo cerca del pueblo de A?a??pulluyaz?, en la provincia de Hatay. No hubo heridos del lado turco, según la agencia de noticias turca Anadolu.
Los habitantes del pueblo hablaron de una fuerte explosión. Primero pensaron que se había tratado de un terremoto. Niños que jugaban cerca hablaron de un objeto “que cayó del cielo”. La granada explotó en una plantación de olivos. La casa más cercana se encontraba a apenas a 100 metros.
El miércoles, una madre y sus cuatro hijos murieron en el pueblo turco de Akcakale, cerca de la frontera siria, al ser alcanzados por una granada. Poco después, Turquía atacó por primera vez objetivos en Siria. Según Al Yazira, que citó fuentes sirias, al menos 34 personas murieron en los ataques.
En tanto, la televisión siria aseguró que las tropas de su país frustraron un intento de infiltración por parte de grupos armados desde Turquía desde la ciudad fronteriza de Jirbet al Yoos. “Las tropas sirias se enfrentaron y mataron a la mayoría de quienes pretendían infiltrarse, la mayoría extranjeros, incluyendo un ciudadano turco”, señaló la emisora.
Dos días después del ataque con granadas contra un pueblo fronterizo turco, Siria se negó a asumir la responsabilidad de la muerte de los cinco civiles. Los medios estatales mantenían ayer silencio sobre el tema.
El resultado de la investigación anunciada por el gobierno sobre el ataque, que mató el miércoles a una turca y a cuatro de sus hijos, no fue publicado hasta ahora.
El gobierno sirio expresó sus condolencias poco después del ataque, pero el embajador en la ONU Bashar al Yafari señaló que lo hacía por “solidaridad” con las familias de los fallecidos y no porque fuese una disculpa.
Rusia, por su parte, llamó ayer al gobierno turco a la contención. “Esperamos que Turquía no aumente la tensión en la región con pasos unilaterales”, dijo un portavoz del Ministerio del Exterior en Moscú.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por su parte, condenó ayer la serie de atentados con bomba en la ciudad siria de Alepo de hace dos días, que causaron la muerte de 34 personas, según una declaración leída ayer en Nueva York.
Los miembros del Consejo de Seguridad están de acuerdo en que el terrorismo en todas sus formas representa una de las mayores amenazas a la paz y la seguridad. “Todas las acciones terroristas son crímenes y por tanto injustificables, independientemente del motivo, donde sea, cuando sea, y quien sea”.
Además, los rebeldes sirios derribaron un helicóptero de combate cerca de la capital Damasco, informó el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos basado en Londres. No está claro si los cuatro tripulantes que viajaban a bordo murieron o fueron secuestrados, señaló la oposición.
Por otra parte, una unidad rebelde amenazó con asesinar a 45 rehenes iraníes. En un video publicado ayer por la televisión árabe, un líder rebelde anuncia el fracaso de las negociaciones con los gobiernos sirios e iraní para su puesta en libertad. Y dice que si no se cumplen las exigencias de los revolucionarios de poner en libertad a algunos presos y de terminar con los “ataques arbitrarios contra civiles indefensos” hasta el sábado, comenzarán a matar a los secuestrados.
La oposición siria informó ayer de una redada de las tropas del gobierno en un pueblo de la provincia de Daraa, después de que los rebeldes la noche anterior tomaran el control de la base militar cercana de Al Masayfra. En el asalto a la zona militar fueron asesinados algunos soldados y otros detenidos.
Esta mañana se enviaron a la zona tropas del gobierno que rodearon el pueblo con tanques. “Se teme que ataquen ahora a la población civil, en la zona también viven desplazados de otras regiones”, dijo un opositor a la televisión Al Arabiya.
En tanto, una gran parte de quienes defendían en un principio el movimiento pacífico de protestas contra el régimen sirio del presidente Bashar al Assad aboga ahora por una solución violenta del conflicto.
En varias provincias manifestantes opositores salieron a las calles tras el rezo del viernes protestando bajo el lema: “Queremos armas, no explicaciones políticas”.
Se produjeron manifestaciones en Idlib, Al Rakka, en las regiones kurdas de la provincia de Alepo y en varios barrios a las afueras de Damasco.

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