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Desiste la PGR de imputar las 16 ejecuciones de Coyuca de Catalán a los estudiantes de la UAG

Redacción

Chilpancingo

Ante la falta de pruebas en su contra, la Procuraduría General de la República (PGR) ya no está investigando a los seis estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) por la ejecución de 16 hombres en Coyuca de Catalán, informó Jesús Alarcón Juárez, padre de uno de los detenidos.
“Es verdaderamente espantoso enfrentarse al monstruo que es el Estado mexicano”, dijo en medio del llanto el padre de Alan Francisco Alarcón García, uno de los seis universitarios detenidos el 13 de septiembre por la Policía Federal en Coyuca de Catalán, a quienes acusan de formar parte de la delincuencia organizada.
Vía telefónica, el padre de familia informó que tras la entrega de pruebas a la PGR a favor de los jóvenes, ya no se les está vinculando con la ejecución de 16 hombres en el municipio donde se realizó la detención.
El padre de familia consideró que ya han entregado las pruebas necesarias, no sólo para que los jóvenes sean regresados a Guerrero, sino para que sean liberados, pero reconoció lo complicado de la situación porque el gobierno federal está protegiendo a sus policías, y muy difícilmente permitirán ser evidenciados.
El 10 de septiembre, tres días antes de la detención de los estudiantes, fueron abandonados 16 cuerpos de hombres ejecutados en una camioneta en Coyuca de Catalán, los universitarios fueron relacionados con el caso, por lo que fueron trasladados a una casa de arraigo a la ciudad de México.
Oficialmente la PGR no se ha retractado de la acusación, en el sentido de que los estudiantes están involucrados con el asesinato de las 16 personas, pero el padre de familia confirmó que ya no es un tema que se le mencione al abogado “ni en el papeleo”, simplemente se dejó de mencionar, la acusación desapareció.
Jesús Alarcón atribuyó el hecho a las pruebas que han presentado durante las tres semanas que van de la detención, y dijo que la PGR ya no tiene elementos para señalar a los estudiantes por el asesinato de las 16 personas.
“Ya no mencionan eso, ya su teatro se les fue abajo, si fueran culpables no hubieran pasado donde estaban esos tipos (los policías), pero el gobierno federal con sus supuesta policía científica están cometiendo injusticia tras injusticia”, comentó el padre de familia.
Jesús Alarcón Juárez indicó que a pesar de los atropellos, si la Policía Federal se retracta de sus acusaciones y reconocen que les sembraron las armas y la droga a los universitarios, “bueno, que fue un error”, los estudiantes y familiares no procederían legalmente en contra de los efectivos federales. Lo único que solicitan, dijo, es que la injusticia no se consolide llevando a jóvenes inocentes a la cárcel.
Jesús Alarcón Juárez, comentó que el viernes lograron reunirse con sus hijos de las 11 de la mañana a la 1 de la tarde, pero el maltrato y prepotencia de los servidores públicos sigue igual o peor que en ocasiones anteriores.
Sobre la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), dijo que desde el 3 de octubre les están brindando su apoyo, principalmente con el respaldo de los visitadores, que acuden a cerciorarse de que no sean violados los derechos de los estudiantes.
Dijo que ignoran si ya han acudido médicos para revisar el estado de salud de los seis universitarios, “porque se ven muy débiles y han bajado mucho de peso”, dijo.
Durante la entrevista telefónica, el padre de familia rompió en llanto, y sólo podía pedir disculpas por no poder hablar “es verdaderamente espantoso enfrentarse al monstruo que es el Estado mexicano”, dijo el padre de Alan Francisco.
Pero el llanto fue interrumpido por una llamada a su número fijo.
?Es mi hijo ?informó Jesús Alarcón y pidió no cortar la comunicación para que la reportera escuchara el diálogo entre él y su hijo
?¿Qué paso mijo? ¿Cómo estas? ?preguntó el padre, pero nuevamente el llanto no lo dejó continuar la conversación y pidió a su esposa hablar con el joven y cortó la comunicación.
En una segunda llamada, Jesús Alarcón comunicó que el Alan Francisco está muy desesperado y asustado por la situación pero que tiene fe en que pronto terminará la pesadilla, fueron las palabras del estudiante.
“Disculpe, pero este llanto es de impotencia por no poder hacer nada, esta pesadilla no se la deseo a nadie, ya no pude hablar con mi hijo… porque no puedo… me duele, y no quiero que me escuche así, yo soy de la idea de que si mi hijo fuera culpable dejaría que lo metieran a la cárcel pero él es un muchacho sano, preparado”, compartió el padre de familia.
Dijo que diariamente los arraigados tienen derecho a realizar una llamada de tres minutos, pero que es una situación desgastante porque los mantienen aislados, y no pueden comunicarse con nadie, mucho menos entre ellos, sólo los días de visita se pueden ver de lejos, porque entran a una misma sala a ver a sus familias, pero tienen prohibido hablarse.

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