Inundan Dj europeos con su música electrónica la cálida playa Tamarindos
Redacción
Si hay eventos que tienen convocatoria entre los jóvenes acapulqueños, éstos son las tocadas de música electrónica, como la de la noche del viernes en la playa Tamarindos, con la presentación de los Dj Sonja Moonear, de Suiza; Elektro Guzzi, de Austria y el polaco Marcin Czubala
El concierto, parte de la extensión en Guerrero de la edición 40 del Festival Internacional Cervantino, comenzó con Sonja Moonear, quien cigarro en boca, fue calentando a los cientos de porteños y turistas que bailaban en la arena de una de las playas tradicionales de Acapulco.
Aunque al principio no prendió como se esperaba, conforme pasaron los minutos fue conectándose con el público, y rumbo al final de su participación, ya tenía a la gente animada, disfrutando de la experiencia única de la música junto al mar. Algunos improvisaron bailes con fuego, lo que le dio un marco aún más espectacular al momento.
Luego, fue el turno de Dj Electro Guzzi, quien a diferencia de Moonear, sólo usa ciertas bases grabadas para sobre ellas ir construyendo su sonido. El guitarrista fue acompañado por bajo y batería, lo que le dio un tono más orgánico a su música, que gustó mucho a la banda.
Mientras el austriaco y sus compinches se afanaban sobre el escenario, el público se abastecía de cerveza y otros líquidos, como la tan socorrida agua loca, además de que, como es común en este tipo de conciertos, volaban condones inflados por todas partes.
El juego de luces, aunque sencillo, resultó efectivo para dar atmósfera a la fiesta en Tamarindos, y mientras arriba el trío construían sonidos que daban la imagen mental de un muro de acero que se derrite o la sangre de un volcán que baja por los oídos, abajo, una mujer de edad imposible de determinar, que cargaba cinco bolsas llenas de latas de aluminio, cedió ante el empuje de la música y con todo y bolsas en la mano, se unió a la fiesta, algo que celebraron quienes estaban cerca de ella; se improvisó una rueda para que quedara al centro, y algunos chavos se pusieron a bailar de manera sensual con ella. Generó tanta simpatía, que robó público a los que bailaban con fuego no lejos de ahí.
Al despedirse del público, luego de hora y media, Elektro Guzzi dijo en español: “es nuestra primera vez en México, muchas gracias, nos gusta México”.
Quien cerró la triple presentación fue Marcin Czubala, de Polonia; traía una propuesta más enfocada a la relajación, pero sin perder el ritmo y el ambiente que ya habían propiciado los Dj anteriores.
El rubio de lentes comenzó con loops sencillos, y conforme avanzó, subía y bajaba la intensidad. Los aficionados a la música electrónica ya tenían tres horas bailando, pero no daban tregua y seguían moviéndose como en una danza interminable.
Al fondo del escenario, los otros dj’s que tocaron esa noche se movían al ritmo de su compañero, y como la noche se prestaba, Marcin Czubala también se echó una chela mientras movía los botones de sus sintetizadores y programaba sus mezclas en la computadora portátil que tenía enfrente.
Es característico de los conciertos de música electrónica que quien está haciendo las mezclas no hable con el público, y menos, como anoche, si quienes se presentan no hablan español, pero el milagro de la comunicación no verbal se hizo presente cuando el dj leyó el ánimo del público, y éste le correspondió con gritos y las manos levantadas.
La lluvia que cayó en Acapulco unas horas antes, además de la brisa marina, propició una noche fresca, de mucha energía, y aunque el concierto ya iba para cinco horas, pocos se fueron antes. Tal vez para evitar algún roce con los agentes de la Policía Estatal, quienes con armas largas, vigilaban que nada se saliera de control. A pesar de las cantidades de alcohol que se consumieron, no hubo ningún problema, lo que demuestra que la juventud acapulqueña que gusta de la música electrónica puede divertirse y tomarse unas cervezas sin causar broncas.




