Conquista Oumou Sangaré a los acapulqueños que acuden al concierto a pesar de la lluvia
Redacción
Una lluvia intensa cayó sobre la playa Tamarindos este sábado antes de la presentación de la cantante Oumou Sangaré, uno de los sucesos más brillantes en la música africana en los últimos años.
La cantante Oumou Sangaré fue recibida cálidamente por el público acapulqueño que ya se encontraba motivado por la actuación del combo argentino- mexicano Paté du Fuá. Ambos llegaron como extensión de la edición 40 del Festival Interna-cional Cervantino.
Quienes querían escuchar a la originaria de Malí, que estaba por primera vez en Acapulco, no dejaron que unos cuantos miles de litros de agua opacaran sus impulsos.
Como respuesta a un embrujo africano, cuando comenzó la presentación de Oumou Sangaré en la noche la lluvia cesó, lo que permitió que quienes resistieron el embate del agua se empezaran a mover con los ritmos primigenios del mundo.
A las primeras canciones, la gente coreó ¡África, África!, lo que puso una hermosa sonrisa en Sangaré, quien, en inglés, explicó que sus canciones tienen que ver con su país de origen, Malí, “que los terroristas tratan de dividir”.
Antes de cantar Seya, una de sus canciones más recientes y conocidas, dijo que era la primera vez que estaba en México y en Acapulco.
Antes, cuando llegaron al hotel, los músicos y la corista que la acompañaban, quedaron embelesados por la caída de la tarde y las luces que se encendían en la bahía de Santa Lucía, ya que en Malí, ubicado en la parte oeste de África, no hay mar. Con hambre y sueño, cancelaron la conferencia de prensa programada para esa hora, para reponerse y estar en óptimas condiciones para su presentación de la noche.
Una vez conquistado el público, se disculpó, ya que su idioma, el francés –Malí fue una colonia francesa hasta el siglo XX– no es común en Acapulco, “y mi inglés es muy malo”, pero eso no impidió que cuando la gente escuchó que su país de origen es Malí, coreara el nombre del país africano, aunque ella corrigió: el acento no se pone en la I, como lo pronuncian los franceses, sino en la A, como se pronuncia en África.
Entre las canciones que interpretó, como Kounadya, Sounsoumba, Senkele te sira, Iyo djeli, Wayeina, entre otras, gritaba ¡vivan las mujeres!
Aseguró que su misión artística es de paz, “porque necesitamos mucho la paz en las naciones… no sé si me entiendan, mi inglés es muy malo y no hablo español”, dijo con una sonrisa tímida, algo realmente fuera de lo común en una mujer que mide un metro y 80 centímetros.
Sangaré, quien también se distingue por su lucha a favor de los derechos de las mujeres, criticó que en su país, predominantemente musulmán, haya un estado de sitio para las actividades artísticas y religiosas fuera del Islam, y quienes tratan de imponer sus creencias, su propia manera de pensar, usan métodos que están fuera de toda idiosincrasia africana, no sólo musulmana. “Mi país está dividido por el terrorismo, pero necesitamos la paz”,explicó.




