Reprochan la impunidad por asesinatos de estudiantes a 52 años del movimiento por la autonomía de la UAG
Redacción
Chilpancingo
Sobrevivientes de la matanza de 1960 en Chilpancingo reprocharon la impunidad en la que quedó el asesinato de estudiantes y ciudadanos integrantes del movimiento social que dio origen a la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
Otro de los reclamos fue el sistema de grupos políticos que se disputa y controlan a la máxima casa de estudios.
Sobrevivientes de la masacre del 30 de diciembre en la alameda Granados Maldonado, a manos del Ejército mexicano, familiares de los caídos y rectoría de la UAG, conmemoraron el aniversario 52 del estallamiento de huelga de los estudiantes del Colegio del Estado, que se organizaron para luchar por la autonomía de la planteada Universidad de Guerrero.
El acto fue en el monumento en honor a los caídos, en la alameda, frente a donde estaba el histórico edificio docente que albergaba a estudiantes de preparatoria y que fue demolido el mes pasado por los daños estructurales que sufrió tras los temblores de diciembre y marzo pasados.
En el acto estuvo el ex dirigente del Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes del Colegio del Estado, Jesús Araujo Hernández y el ex integrante del movimiento y luchador social, Pablo Sandoval Cruz, también el rector Alberto Salgado Rodríguez.
En su intervención, Araujo Hernández recordó las organizaciones e instituciones que apoyaron al movimiento que dio origen a la UAG, entre ellas la Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, la federación de pequeños comerciantes, mecánicos y choferes, los barrios tradicionales de Chilpancingo como San Mateo, Santa Cruz y San Francisco, y 23 ayuntamientos que con hachones marcharon varias noches por las calles de Chilpancingo, lo que dijo, le resultó agresivo al entonces gobernador Raúl Caballero Aburto quien el 30 de diciembre les respondió con balas asesinando (oficialmente) a 19 personas.
Los sobrevivientes evocaron los días de mítines, en los que “con discursos revolucionarios pedían autonomía, libertad y la desaparición de poderes en el estado”, platicaron a los aproximadamente 70 asistentes cómo se dio la represión que los estudiantes sufrieron, de un gobierno que tenía a 34 familiares en el gobierno además de diversos abusos de autoridad por los que en su momento no se reclamaba, reseñó Jesús Araujo.
Enaltecieron a los que se revelaron en contra de un gobierno autoritario y nepotista, entre ellos nombraron a los representantes de varias organizaciones que fortalecieron el movimiento estudiantil, entre ellos Luis Camacho, Benjamín Méndez, Federico Memije, Rufina Vázquez, Feliz García, Jaime Castañón, Lauriano Salgado, Rogelio Suarez, el ex guerrillero Genaro Vásquez Rojas, Alejandro Pardo, Demetrio Castro, Cornelio Rodríguez, el líder zapatista Telmo Nájera, de Ayotzinapa Miguel Ángel Ruíz, Luis Camacho Mercedes de Carreto, Yolanda M. Castañón, Juan Osorio, entre otros.
En el acto, el ex dirigente estudiantil reprochó a la rectoría que se hayan olvidado o dejado de lado las necesidades que motivaron la lucha estudiantil, que planteaban principalmente que la UAG fuera un “semillero de conciencia social”, y que los profesionistas egresados de la máxima casa de estudio sacaran del atraso al estado, pero por el contrario, dijo que se vive una constante lucha entre los grupos políticos internos que parece no tener fin.
El luchador social que en ese momento histórico era el presidente de la asociación de padres de familia del movimiento estudiantil, Pablo Sandoval inició su intervención lamentando la represión estudiantil de normalistas de Tiripetío en Michoacán y recordó también que normales como la de Ayotzinapa y universidades han luchado, dijo, por mantener su existencia y su autonomía.
Recordó también a la primer diputada federal de oposición en México integrante del partido Popular (PP) Macrina Rabadán Santana, que defendió la causa de los estudiantes y pidió justicia en el Congreso de la Unión para los caídos, y la definió como “la gloria excelsa de la feminidad y del valor de las mujeres”.
La universidad a un paso de
la privatización
Al criticar que los grupos políticos internos de la UAG se disputen la rectoría, sin interesarles que la universidad sea un referente de autonomía y academia, Sandoval Cruz se cuestionó si valió la pena las decenas de muertes que se registraron en ese lugar, por conseguir la autonomía de la universidad, pero a pesar de los vicios que se arraigaron en la UAG, dijo, lo que salva a la máxima casa de estudio es que ha dado educación a miles de hijos de campesinos.
Advirtió que “la autonomía heroica que se consiguió con la sangre de los caídos” está en peligro ante las acciones que la rectoría está tomando sin consultar a los estudiantes.
Consideró que en Guerrero, entre la autonomía y la privatización, hay un paso muy pequeño que ya se está dando, advirtió.
“Nosotros luchamos por una universidad sin opresores, policías, cámaras, sin muros, sin discriminación, sin espionaje, sin defraudadores”, dijo alzando la voz, y anotó que los muros y las cámaras son para tener el control de quienes entran y salen de las unidades académicas, información que llegará, dijo, a la Secretaría de Gobernación (Segob), esto para inhibir cualquier tipo de organización estudiantil o social, “no es gratuita esa seguridad, es para tener el control de la universidad y sus hijos” anotó.
Al final del acto se izó la bandera rojinegra con el escudo de la universidad plasmado, la cual permanecerá en el monumento en honor a los caídos hasta el 30 de diciembre, cuando finalizó el movimiento tras la masacre que orquestaron militares en contra del movimiento social-estudiantil.




