La UCI le quita a Armstrong sus siete títulos del Tour de France
DPA
Ginebra
La Unión Ciclista Internacional borró ayer de los libros de historia la excepcional era de Lance Armstrong en el Tour de France.
El organismo rector decidió quitar sus siete triunfos en el Tour de France al estadunidense, después de aceptar las pruebas de doping presentadas contra él hace menos de dos semanas en un extenso informe de la Agencia Estadounidense Antidoping (USADA).
“La UCI suspenderá a Lance Armstrong de por vida y le quitará los triunfos en el Tour de France”, dijo ayer en una abarrotada rueda de prensa en el hotel Starling del aeropuerto de Ginebra el presidente de la UCI, el irlandés Pat McQuaid. “Lance Armstrong no tiene lugar en el ciclismo”, añadió.
El estadunidense, que nunca dio positivo en los 218 controles a los que fue sometido y siempre negó las acusaciones, perderá los Tours que logró de 1999 a 2005. Nadie ganó tantas veces como Armstrong en la carrera más importante del mundo.
La UCI decidirá el viernes si concede el triunfo a otro corredor o deja desiertos los podios. Lo hará durante una reunión extraordinaria en la que también discutirá si exige al texano la devolución del dinero de los premios.
“Hoy es un día histórico para el deporte limpio”, dijo el jefe de la USADA, Travis Tygart. “La UCI tomó la decisión correcta”, añadió el funcionario, que advirtió sin embargo de que la lucha contra el doping aún no se ha ganado y alentó al ciclismo a perseguir a los “muchos médicos y jefes de equipo corruptos”.
Durante los últimos 12 días, Armstrong no sólo ha visto colapsar su mito a marchas forzadas -tuvo incluso que dimitir como presidente de su fundación de lucha contra el cáncer-, sino que también perdió el apoyo de prácticamente todos sus patrocinadores, entre ellos la poderosa Nike y, ayer la fiel fabricante de gafas de sol Oakley.
La UCI discutirá también el viernes si exige al norteamericano la devolución de los premios ganados. “El reglamento de la UCI es claro: cuando a un corredor se le quita un lugar que le reportó dinero, tiene que reembolsarlo”, dijo el jefe del Tour, Christian Prudhomme, en París, donde hoy se presentará el trazado de la edición número 100 de la carrera.
Según cálculos del diario “L’Equipe”, Armstrong ganó en total casi tres millones de euros (unos cuatro millones de dólares) por sus éxitos en el Tour.
Además, sobrevuela sobre su cabeza la amenaza de un proceso penal por perjurio que podría terminar con él en la cárcel, pues en 2005 aseguró ante un juez bajo juramento que nunca se había dopado.
La USADA publicó el 10 de octubre un demoledor dossier de más de mil páginas de informes y apéndices documentales donde desnudaba las prácticas dopantes llevadas a cabo por el US Postal y el Discovery Channel de Armstrong, al que acusó de poner en pie el “más sofisticado, profesional y exitoso sistema de doping jamás visto en el deporte”.
Once ex compañeros de Armstrong hicieron de testigos de cargo. Sus testimonios hablan de uso y posesión de EPO, transfusiones de sangre, testosterona, hormonas de crecimiento o sustancias enmascaradoras en los equipos del texano de 41 años, además de tráfico con otros ciclistas.
“Lo que leí en el informe de la USADA me puso enfermo”, aseguró McQuaid.
Armstrong “exigió que sus colegas de equipo utilizaran productos dopantes para apoyar sus objetivos”, escribió la agencia, que acusa al corredor de haber creado un “pequeño ejército de ayudantes y médicos de doping y traficantes”.
El informe de la USADA fue también un golpe frontal a la UCI, a la que algunos testimonios acusan de connivencia con el estadounidense y de ocultar positivos. McQuaid lo negó, rechazó dimitir como presidente y defendió también a su polémico antecesor, el holandés Hein Verbruggen.
“Por supuesto que a posteriori siempre se puede decir que podríamos haber hecho más”, dijo el jefe de la UCI. “Pero sólo se puede hacer lo que permite el sistema que está en vigor. Siento que no hayamos podido cazar a cada maldito pecador”.
Para el presidente de la Federación de Luxemburgo, Jean Regenwetter, “McQuaid y Verbruggen deben irse”. El británico David Millar, ex positivo y ahora vehemente activista antidoping, consideró “una vergüenza” que el holandés siga como presidente de honor de la UCI.
Con la caza de Armstrong, la USADA arrojó luz también sobre unos años en el ciclismo a los que llamó “la Era de la EPO y del doping sanguíneo”.
El problema al que se enfrenta ahora la UCI es que la mayoría de los ciclistas que subieron al podio con el estadounidense está salpicado por casos de doping, como los alemanes Jan Ullrich y Andreas Klöden, el español Joseba Beloki o el italiano Ivan Basso.
Prudhomme abogó de nuevo por que el palmarés quede desierto. “Aquella época debe ser señalada con la falta de vencedores”, dijo.




