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Obama y Romney centran su debate en política exterior, pero olvidan América Latina y Europa

DPA

Washington

El tercer y último debate presidencial de cara a las elecciones estadunidenses del 6 de noviembre concluyó ayer en Boca Ratón, Florida, sin que los rivales, el demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney, mencionaran apenas América Latina o Europa, si bien el duelo estaba centrado en política exterior.
Los 90 minutos estuvieron centrados sobre todo en Medio Oriente y en las políticas de Obama los últimos cuatro años respecto a Irán, Siria, Libia y otros países en el marco de la primavera árabe, si bien China y su papel entre “adversario y socio potencial”, como lo definió Obama, también hallaron un hueco.
Pero Europa, con la crisis económica que ambos candidatos reconocen puede afectar a Estados Unidos no recibió más que una mención de pasada cuando Romney repitió la amenaza que supone “seguir la ruta de Grecia”.
E igual sucedió con América Latina, que apenas surgió cuando Romney, en el momento en que desgranaba su plan de cinco puntos para reanimar la economía, recordó su demanda de “incrementar el comercio” con la región como una alternativa a China.
Todo lo contrario pasó con la política doméstica, que ambos candidatos trataron de sacar a relucir siempre que hallaron ocasión.
Así, una pregunta sobre los cambios en Egipto llevó a Romney a enlazar el deber de “promover los principios de paz” con la necesidad para ello de “tener una economía fuerte en casa”, algo que, afirmó, no ha sucedido.
Obama por su parte aprovechó su tiempo de réplica para defender unas políticas que, sostuvo, han permitido “empezar a reconstruir Estados Unidos” frente a las propuestas “equivocadas y temerarias” de su rival demócrata que no harán más que, dijo, “devolvernos a las estrategias que nos llevaron a este desastre” en el primer lugar.
La estrategia de tratar de sacar a relucir la política doméstica cuando el debate giraba en torno a las estrategias internacionales no sorprende, teniendo en cuenta sobre todo que la mayor parte de los electores estadunidenses se interesan muy poco por la la política foránea.
Además, este debate constituía la última oportunidad de ver a ambos candidatos enfrentarse cara a cara, puesto que fue el último duelo presidencial televisado -y en horario estelar estadounidense- antes de los comicios del 6 de noviembre.
Gane quien gane en las elecciones dentro de dos semanas, este debate presidencial fue además el último que protagonizará Obama, puesto que incluso aunque lograra la reelección ya no podrá aspirar a un nuevo mandato en 2016.
Según una encuesta de la cadena CNN realizada entre votantes registrados que vieron el debate nada más concluir el duelo en Florida, el 48 por ciento de los consultados le dio la victoria a Obama, mientras que un 40 por ciento se la atribuyó a Romney.
Lo importante será con todo ver si este último enfrentamiento dialéctico logra influenciar las intenciones de voto de los indecisos, algo que no se verá sin embargo hasta los próximos días.
Observadores coinciden en que el primer debate presidencial a comienzos de mes, en el que Obama tuvo una actuación desastrosa, le dio un impulso decisivo a Romney, quien desde entonces ha logrado recortar significativamente la distancia que lo separaba en los sondeos de su rival demócrata, con quien ahora prácticamente empata.
En el segundo debate, celebrado hace una semana, Obama se mostró mucho más agresivo y, según coincidieron los analistas, se hizo también con la “victoria”, si bien a nivel de encuestas esto no le ha servido para mucho más que contener la caída en picado que le provocó su primera actuación.

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