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Cincuenta muertos por disturbios entre budistas y musulmanes en Birmania

EFE

Bangkok / Nueva York

Las autoridades birmanas elevaron ayer a 50 el número de muertos causados por el rebrote de la violencia sectaria en la región del oeste de Birmania (Myanmar), adonde han sido enviadas tropas de refuerzo.
Además, cerca de medio centenar de personas resultaron heridas y más de un millar de casas fueron incendiadas en los disturbios registrados desde el domingo en varias aldeas del estado Rakhine, colindante con Bangladesh, dijo el jefe de comunicación del gobierno, Myo Than.
En un intento de evitar que se produzcan nuevos enfrentamientos sectarios, las autoridades mantienen el toque de queda en las aldeas de Mrauk U y Minbya, origen de los actos violentos que luego se extendieron a otras localidades.
Myo Than explicó que aunque la policía ha restablecido la seguridad, el gobierno ha dado orden de enviar tropas de refuerzo a la región, en la que la ola de violencia que se desató el pasado 28 de mayo causó 88 muertos, la mayoría musulmanes de la etnia rohingya.
El detonante de aquella primera ola de violencia, durante la que también fueron destruidas 2 mil 230 casas y unas 100 mil personas huyeron de las aldeas, fue el hallazgo del cadáver de una mujer budista violada y asesinada por tres musulmanes.
Unos 800 mil musulmanes de la etnia rohingya habitan en Birmania, la mayoría en Rakhine, aunque las autoridades de este país de mayoría budista no les reconocen la ciudadanía y mantienen que proceden de la vecina Bangladesh.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, urgió ayer a las autoridades birmanas a controlar el último rebrote de violencia sectaria entre budistas y musulmanes que ha dejado medio centenar de muertos en el oeste del país.
“El último rebrote de violencia en cinco localidades del estado Rakhine es profundamente preocupante”, afirmó el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, en un comunicado en el que pidió a las más altas autoridades que contengan los niveles de violencia sectaria.
El máximo responsable de la ONU advirtió que la “desconfianza” entre las diferentes comunidades está siendo “explotada” por militantes y otros criminales “para causar muertes, destrucción material, desplazamientos y miedo, humillación y odio”.

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