Jorge Camacho Peñaloza
Fuego amigo
Quien busque la salvación debe retirarse de la vida pública. Maquiavelo
La política como actividad humana, interacción humana, como todas, está ineludiblemente influenciada por las pasiones, las razones, los sentimientos, las emociones, las ideas, los principios, instintos, impulsos, de ahí que su ejercicio puede resultar en arrebatos, alegrías, desgracias, enojos, confrontación, pero también en fuego amigo.
En los últimos días hemos sido testigos de un fenómeno poco usual de llevarse de manera abierta en los medios, el fuego amigo entre militantes distinguidos del PRI y PRD, primero en los procesos de entrega-recepción entre los presidentes municipales salientes y entrantes, en los que éstos últimos sin importar que su antecesor sea del mismo partido lanzaron, unos de manera muy airada, fuego amigo, con razón, por el desastre que se encontraron en las finanzas municipales.
Posteriormente entre el diputado Rubén Figueroa Smutny y el diputado federal Manuel Añorve baños; luego entre el presidente municipal de Chilpancingo Mario Moreno Arcos y su antecesor el diputado Héctor Astudillo Flores; luego entre éste y su compañero de bancada en el Congreso del Estado, Rubén Figueroa Smutny; y luego en esta misma semana entre la presidenta municipal de Tlalchapa Guadalupe Eguiluz Bautista y la secretaria de Desarrollo Social del gobierno del estado, Beatriz Mojica Morga; y antes entre el dirigente estatal del PRD y los ex dirigentes del mismo partido por la realización del Foro de discusión y análisis de la izquierda y la sociedad civil.
A nivel nacional ni se diga en el partido que milito, el PAN, a raíz de los resultados del 6 de julio, después de los cuales lo mejor era no ponerse a tiro de pecho de los compañeros de partido, por ejemplo entre Juan José Rodríguez Prats y Gustavo Madero.
La política tiene reglas escritas y no escritas, las leyes son su producto más acabado; estatutos, programas, forma y fondo, pero cuando es vivida con pasión todo esto queda atrás, finalmente el que actúa es el individuo con intereses y ambiciones, emociones y pasiones válidas. ¿Quién podría decir que la política es sólo calculada, fría, formal y racional?
Esto es lo que explica el fuego amigo, la política no es sólo un deber ser, también es un ser; no sólo es servir a los demás sino atacar y defenderse de los demás; no es sólo poesía sino también grosería, porque es disenso pero también consenso, porque es actividad humana la política es en sí misma contradictoria.
No nos debe asustar el fuego amigo, es normal en organizaciones integradas por seres humanos, en política no debe haber unanimidades pero tampoco autoexterminio, hay que buscar el equilibrio entre pasiones personales y principios partidistas.
La política es debate no sólo entre opositores sino entre compañeros del mismo partido, habla de que no por ser del mismo partido tienen que ser cómplices; el debate depura, habla de que en los partidos hay ya más libertad no hay un tótem que determine quién sale y quien no sale en la foto, o si se mueve una hoja o no del árbol que arropa a todos. La política nace del disenso pero para construir consensos.
Cada quien sabe hasta donde sus intereses y hasta donde sus principios, las formas y los estilos, si con pasión y emoción o cálculo y razón, pero la política se ve impactada por todo eso, por eso genera incertidumbre aunque haya nacido para dar certidumbre.
En lo personal respeto a mis compañeros diputados, entiendo sus decisiones, pero lo que sí lamento es que un liderazgo como el del diputado Héctor Astudillo Flores, por sus legítimas razones o pasiones personales, tenga que dejar la coordinación de su fracción.
Vuela vuela palomita: y protégete mejor de allá arriba, no sea que en lugar del piedrazo de acá abajo, te vaya a caer desde el aire fuego amigo.




