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Escasas las visitas a los panteones de Iguala en la temporada de Muertos

Eduardo Albarrán Orozco

 

Iguala

 

A diferencia de los años anteriores, los tres panteones municipales no se vieron tan concurridos durante la temporada de Muertos. Don Julián, quien trabaja en el panteón municipal desde hace más de 25 años, comentó que “hay muchas tumbas que este año lucieron abandonadas, nadie las visitó”.

En Iguala hay tres panteones municipales y están prácticamente juntos, así que el Día de Muertos la zona de los panteones se llena de vehículos, de puestos de flores, de comida y hasta de dulces. Los tres cementerios reúnen cerca de ocho mil tumbas. También hay cuatro panteones privados Cristo Rey, Jesús María, Jardines de la paz y Jardines del Descanso.

A estos hay que agregar los panteones que existen en las colonias CNOP, Fermín Rabadán y Acatempan, además de los que hay en cada una de las 16 comunidades del municipio. Estos son administrados por las autoridades locales quienes se encargan del mantenimiento. Lo mismo sucede con los pequeños panteones de las colonias CNOP, Acatempan y Fermín Rabadán.

En Iguala las tradiciones son similares a las del resto del estado, se colocan ofrendas en la mayoría de las casas, lo mismo se hace en algunas escuelas y hay concursos de ofrendas.

Sin embargo, en Iguala hay una variante porque cada fin de semana, previo al 1 y 2 de noviembre, se colocan ofrendas y tumbas en el zócalo. Las tumbas son una representación de la forma en que vivió y/o murió algún personaje. Hay tumbas con temas colectivos, como el terremoto de 1985, el 2 de octubre de 1968, las torres gemelas o los miles de muertos por la guerra contra la delincuencia organizada en México.

Desde el 31 de noviembre comienzan los trabajos de limpieza del panteón municipal por parte de trabajadores del municipio. También lo hacen algunos familiares que, por algún motivo, no habían hecho limpieza de sus tumbas durante gran parte del año. El 1 de noviembre las visitas y los arreglos son de las criptas de los niños y niñas. El panteón permanece abierto toda la noche y hay quienes se quedan hasta la media noche. El dos de noviembre las visitas son a los difuntos adultos. Pero la permanencia en el panteón es solo hasta las nueve de la noche, comenta don Julián.

En los pasillos de los panteones se ven a familiares con flores, aguadores (con sus cubetas con agua), vendedores de ramos de flores, que oscilan sus precios desde los 15 hasta los 35 pesos el ramo de flor de terciopelo y cempasúchil. Vendedoras de incienso, de veladoras, refrescos, tortas, chicharrones con chile, pizza, dulces y a los músicos que ofrecen la canción en 30 pesos (si es un trío) y h100 pesos si es un mariachi.

Duetos, tríos, mariachis y bandas de chile frito, se encontraban en distintos puntos de los panteones municipales. No faltaron las cervezas, el tequila, el mezcal y otras bebidas compartían mientras escuchaban las canciones que les gustaban a su difunto y degustaban una torta, unas quesadillas o lo que llevaran para comer. Los niños y niñas recorrieron algunos pasillos, se escondían entre las tumbas o arreglaban alguna abandonada con flores de otras criptas.

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