Encuestas revelan empate técnico en la víspera de la elección presidencial en EU
DPA Washington Barack Obama y Mitt Romney recorren los estados clave en busca de cualquier voto perdido, animan a sus voluntarios a hacer más llamadas y aseguran que ganarán el martes las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, para las que ya se ha activado el reloj de la cuenta atrás. Obama empezó el día abrigado en New Hampshire, lució mangas de camisa más tarde en la soleada Florida y acabará el día de nuevo en el frío Ohio. También su rival republicano repite discursos en los estados bisagra, los que serán decisivos en una situación de empate como la que predicen las encuestas. El presidente Obama admitió ayer que se le ve “más viejo”, pero aseguró que quiere seguir peleando si es reelegido el martes. “Sé que ahora parezco un poco más viejo, pero aún tengo muchas ganas de pelear”, dijo el líder demócrata en New Hampshire, donde estuvo acompañado del ex presidente Bill Clinton. Florida, Colorado y Ohio fueron los otros destinos del día. “Hemos llegado muy lejos como para retroceder ahora”, pidió el presidente la continuidad de su proyecto cuatro años más. En 2008 se presentó como el cambio y ante los intentos de su rival de apropiarse de la idea, replica. “Sabemos lo que es el cambio y que lo que él vende no lo es. Devolver el poder a los grandes bancos no lo es. Otro recorte masivo de impuestos que favorece a los ricos no lo es”. Obama reconoció estar “frustrado” en ocasiones con el ritmo del cambio en sus cuatro años de mandato. “Pueden no estar de acuerdo con todas las políticas que he promovido. Por cierto, que Michelle (su esposa) no siempre está de acuerdo con todo. Pero saben dónde estoy, saben en lo que creo, saben que digo la verdad. Acabaremos lo que empezamos”, prometió el demócrata a una audiencia entregada. Para calentar el ambiente contó con un invitado habitual en la recta final, el ex presidente Clinton, que elogió la respuesta de Obama al huracán Sandy. “Fue un ejemplo impresionante de que la filosofía de ‘todos estamos juntos en esto’ es mejor que la de ‘estás solo’”, dijo antes de presentar al líder demócrata. Obama aseguró que quiere romper el atasco legislativo que hay en Washington por la falta de acuerdo ente los dos partidos y en eso encontró coincidencias con un Romney que ayer buscó atraer al votante de centro apelando a los “buenos demócratas”, a los que tendió la mano. “El 6 de noviembre vamos a ir juntos por un futuro mejor. El 7 de noviembre trabajaremos juntos. Tú atravesarás la calle hasta el vecino que tiene otro cartel (electoral) en el jardín. Y yo me acercaré a la gente del otro partido, gente de buena fe, porque en este momento lo que se requiere es unir al país”, dijo ayer el republicano en Iowa antes de viajar a Virginia, Ohio y Pennsylvania. “Somos americanos, podemos hacer cualquier cosa. Lo único que nos separa de los mejores años que podamos imaginar es la falta de liderazgo”, agregó. La agenda de viajes de uno y otro es similar también mañana, el último día antes de unas elecciones que Obama vivirá en Chicago y Romney en Boston. Allí seguirán los resultados de unos comicios que prometen emociones fuertes hasta el final por lo cerrado del resultado. Una encuesta de The Wall Street Journal publicada ayer da a Obama un uno por ciento de ventaja, 48 frente al 47 por ciento de Romney. La encuesta del diario The Washington Post y de la emisora de televisión ABC afirma que ambos suman el 48 por ciento de los votos. El cómputo que realiza regularmente el prestigioso centro de análisis independiente RealClearPolitics revela que Obama y Romney se encuentran ahora empatados en el favor popular a nivel nacional, con 47.4% de apoyo para el primero y un 47.3% para el segundo. Pero el presidente tiene ventaja, según el sondeo, en los estados bisagra, por lo que parte con mejores posibilidades de conseguir el mínimo de 270 votos electorales. Muchos expertos creen que Obama podría ganar las elecciones aunque sería Romney el que sumase mayor número de votos totales. Así lo permite el complejo sistema electoral de Estados Unidos, en el que el triunfo en cada estado otorga mayor o menor cantidad de votos electorales, desde los 55 de California a los tres de Alaska. Muchos temen una larga resaca electoral si los resultados son realmente tan ajustados. El recuerdo de lo sucedido en Florida en 2000, cuando cinco semanas después de las elecciones se dio el triunfo a George W. Bush por unos pocos cientos de votos, sobrevuela el ambiente. Este lunes ambos candidatos harán su sprint final por otro conjunto de estados decisivos, Wisconsin, Iowa, Florida Virginia y Ohio, donde coincidirán en la ciudad de Columbus.




