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“La memoria es una especie en vías de extinción”, dice Galeano en la UNAM

Jorge Ricardo / Agencia Reforma

Ciudad de México

El encuentro es de Eduardo Galeano con sus lectores, y sus lectores son estudiantes de la UNAM, 2 mil 300, que 40 minutos antes llenan la Sala Nezahualcóyotl, y 100 más que hacen fila porque no importa que les digan que en los cines lo van a transmitir, lo que quieren, dicen, es mirarlo así, en vivo, así, leyendo Los hijos de los días, su nuevo libro.
Este martes a las 6 en punto el uruguayo aparece, el cabello blanco y ralo de quien lleva mucha vida. Dedica la lectura al historiador mexicano Alfredo López Austin. Y sólo eso. Se pone a leer, como en un ritual. Un minuto de lectura, aplausos, lectura.
Episodios –entre parábola, crónica y ensayo–, de una resistencia ciudadana: 8 de octubre 2002, cerró McDonald’s en Bolivia. Los bolivianos prefirieron sus empanadas. “Se ha ido, para nunca más volver, la empresa que en el mundo entero se dedica a dar felicidad a los niños, echar a los trabajadores que se sindicalizan y a multiplicar a los gordos”.
Sigue así. Durante una hora. En 2006 el Papa Benedicto visita Auschwitz y se pregunta: ¿Por qué permaneció en silencio ante la matanza judía? Galeano responde: “Dios no se quedó en silencio, quien se quedó callada fue su Iglesia”.
Galeano cita una fecha y luego una reflexión: 17 de octubre, Día mundial de la pobreza. “De los pobres sabemos todo: Qué no comen, en qué no trabajan, cuánto no pesan… Solo nos falta saber, por qué los pobres son pobres. ¿Será que los pobres son pobres porque su hambre nos da de comer y su desnudez nos viste?”
Entre texto de político y futbol vuelve a la religión. “Adán y Eva fueron los primeros migrantes”, dice. Su teoría del amor: “¿Y si Adán hizo lo que hizo porque quiso? Quizá Eva ya había perdido la inmortalidad y Adán eligió compartir su castigo, y fue mortal, pero mortal acompañado”.
En 1937 murió John D. Rockefeller, rey del petróleo: “En la autopsia, no se encontró ningún escrúpulo”. Risas. Aplausos. Anuncios de porras universitarias. Respira la esperanza. Así dichas, ni el Banco Mundial podría estar en contra de sus tesis. Después un texto sobre los desaparecidos, un tema cercano a México: “los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre”. Agrega la desaparición de los empleos seguros.
“Es el mundo al revés”, dice de tanto en tanto. mientras decenas de fotógrafos, que por sí mismos habrían llenado un auditorio, pasan de uno, se arrodillan y le toma una foto. Galeano sigue: “Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado”. “La memoria es una especie en vías de extinción”. “La conquista de México fue la primera guerra del agua”. “Terroristas también son los traficantes del miedo”.
Cuando termina, estudiantes de la Universidad de Querétaro despliegan una manta para pedirle cinco minutos de su tiempo. Galeano no parece darse cuenta, y sólo lee otro texto y termina: “Cuando la historia dice adiós, dice hasta luego”. Se despide.

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