Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Recrea Mandoki la difícil situación de los migrantes en la frontera sur de México

No fue sólo a través del guión es como los actores de la película La vida precoz y breve de Sabina Rivas se enfrentaron a la cruel realidad que viven los centroamericanos que quieren cruzar la frontera sur de México.
El elenco de la cinta que se estrena hoy conoció de cerca la situación e, incluso, algunos actores fueron confundidos con verdaderos maras.
“Cuando investigué acerca de esta realidad de personas que padecieron situaciones similares, o peores, y cuando fui a los tables de Tapachula y vi de frente a las niñas, las Sabinas Rivas, caí en cuenta de lo pertinente que es este personaje. Me llena de orgullo y para mí es un honor representar en este rol a los cientos de centroamericanos que padecen esta realidad. Lo lindo de este personaje es que siendo una niña frágil e inocente envuelve un gran coraje, fuerza y valentía admirables”, comentó Greisy Mena, la protagonista del filme.
Basada en el libro La Mara, de Rafael Ramírez Heredia, la cinta dirigida por Luis Mandoki presenta la serie de complicaciones que Sabina Rivas debe enfrentar en su intento por encontrar su lugar en el mundo, entre ellas a los corruptos agentes migratorios, la trata y la constante amenaza de los miembros de la Mara Salvatrucha.
Fue precisamente uno de los grupos de actores que interpretaba a los integrantes de esta banda centroamericana, quienes debido a lo realista de los tatuajes que cubrían sus cuerpos, fueron detenidos por las autoridades.
“Nos tocó convivir mucho con los extras locales, quienes nos platicaron acerca de estas mismas situaciones que ellos vivían. Una vez nos detuvo la Policía Federal cuando veníamos tatuados, nos bajaron de las camionetas y nos apuntaron. Hasta que les explicamos que eran tatuajes de mentiras. Fue realmente vivir esa situación que seguro muchos viven en esa zona”, dijo Argél Galindo, quien interpreta al Poison, uno de los líderes del grupo delictivo.
A través de esta ficción, los realizadores del filme esperan acercar al público a lo que realmente es esta problemática.
“No pretende ser un documental, pero casi lo es, a través de la ficción llegamos a la realidad y se ilustra una realidad que ha permanecido oculta, distante y casi escondida. Es una obra de arte en sí misma, es un momento muy afortunado para nosotros y el país”, aseguró el productor, Abraham Zabludovsky.
Esta cinta es el regreso de Mandoki a la ficción después de que sus últimos trabajos se centraran en el documental, y a decir del cineasta, nunca antes había tenido un elenco tan bien conformado.
“Fue un casting que se armó de los extremos, por un lado, fue perseguir a actores como Joaquín Cosío y Angelina Peláez, y por otro lado, fue buscar a otros actores porque no encontraba a los indicados. Era como una sinfonía en la que cada actor tenía que tocar la nota exacta. (Minerva Hernández / Agencia Reforma / Morelia).

468 ad