Recibe el mexiquense Manuel Alejandro Vera el premio Acapulco en su tinta
Redacción
En la última jornada de la segunda edición del Festival del Libro y la Palabra, Acapulco en su Tinta, hubo una lectura colectiva de la obra de Carlos Fuentes, en la que participaron escritores y público asistente al evento, que se llevó a cabo en el Centro Cultural Acapulco (CCA).
En el contexto del homenaje nacional que se organizó para el escritor fallecido el 15 de mayo de este año, autores como Yelitza Ruiz, Paula Abramo, Iris García Cuevas, Héctor Iván González Antonio Salinas e Iván Cruz, leyeron fragmentos de Cumpleaños, Aura, La muerte de Artemio Cruz y Gringo viejo.
A las 5 de la tarde se presentó el libro La orilla del silencio, que es una colección de ensayos sobre el poeta Alí Chumacero, en el que participa la literata Lorena Ventura. La escritora acapulqueña Marxitania Ortega fue la encargada de presentar el volumen, y remarcó que en la literatura, pero sobre todo en el género de ensayo, “una lectura informada facilita la comprensión y el disfrute”.
Por ello, dijo que La orilla del silencio es como una guía de navegación para entender mejor la obra de Chumacero.
Por su parte, Lorena Ventura indicó que ésta era la primera presentación formal del libro, y criticó que en estos tiempos la publicación de libros de ensayos sea “de manera fortuita”.
Respecto al autor de los poemarios Páramo de sueños, Imágenes desterradas y Palabras en reposo, destacó la brevedad de la obra de Chumacero, “hay que dudar de los que publican mucho, porque el trabajo poético requiere recogimiento personal”. Detalló que en el ensayo que publicó en La orilla del silencio trató de mostrar el espíritu barroco del bardo nayarita, quien se destaca porque en su producción pone énfasis en la forma.
Acentuó la intención poética del también editor y traductor, porque “nos da la oportunidad de hacer nuestra vida más profunda”. Sobre por qué, por ejemplo, son tan populares libros como la saga de Harry Potter, o de superación personal como Juventud en éxtasis, la escritora expresó que en ellos “hay moraleja y final feliz, mientras que el arte no enseña, no trata de moralizar” a quien va dirigido.
Más tarde, la directora de Enseñanza, Investigación y Patrimonio Cultural del IGC, Citlali Guerrero Morales, entregó el premio del segundo concurso nacional de cuento Acapulco en su Tinta, que este año fue para el mexiquense Manuel Alejandro Vera Fernández, quien presentó el relato El trajeado.
Durante la ceremonia llevada a cabo en los jardines del CCA, se leyó el acta de premiación, en el que se destacó que El trajeado es un cuento “inquietante, sorpresivo, bien logrado y bien escrito”.
Sobre Vera Fernández, quien apenas incursiona en la literatura, se dijo que actualmente se dedica a un negocio propio de elaboración de velas, y escribe en sus ratos libres porque su “sueño de hadas” es convertirse en autor profesional.
Con un público conformado por niños y niñas que habitan en albergues de Acapulco, en el teatro al aire libre se presentó la obra Los secretos del viejo Om, con la compañía Por amor al arte, en el que siete actores, acompañados de canciones populares infantiles, escenificaron adaptaciones de fábulas de Esopo, como La cigarra y la hormiga. Con esta presentación, Por amor al arte celebró 28 años de trabajo, por lo que hubo pastel después de la representación.
Para finalizar, en el ciclo Charlas con escritores, el autor acapulqueño Édgar Pérez Pineda presentó al poeta oaxaqueño Iván Cruz quien habló sobre su obra reciente, Contracanto, en la que aborda las divisiones que se viven entre la población de América Latina.
Comentó que durante cinco años estuvo viviendo o visitó países como Chile, Argentina, Venezuela, Cuba y Colombia, entre otros, y en todos, la visión de libertadores como Simón Bolívar y José de San Martín es muy diferente de una región a otra.
En el intercambio de impresiones con los asistentes, dijo que algo que le preocupaba como autor, y que fue una de las razones por las que escribió Contracanto, es poner sobre la mesa la discusión respecto a en qué momento estamos en América Latina.
De sus experiencias en Sudamérica, afirmó que no existe un sentimiento general de identificación, “sí nos caemos bien, pero cuestiones como el que la mayoría hablemos español pasa a segundo plano”, ya que, por ejemplo, a los chilenos no les interesa qué pasa con los bolivianos o argentinos, y viceversa.
Comparó que en Paraguay el español y el guaraní son idiomas oficiales, con el mismo reconocimiento jurídico, y en México “hay mucho por legislar en cuanto a idiomas indígenas”, para que los documentos que expide el gobierno puedan ser entendidos por personas que no hablan español.




