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Jorge Camacho Peñaloza

Acuerdo estatal contra la discriminación

 

La fraternidad es, no hay duda, la base de toda sociedad, la condición primera para el progreso social, pero no el progreso.

Giuseppe Manzzini.

 

Uno de los origines de la injusticia en las relaciones sociales es la discriminación. El hecho de distinguir a los otros como inferiores o no merecedores de derechos, es una práctica que proviene desde el instinto animal pero que se hace voluntario en las sociedades humanas y que impacta no sólo en la distribución de valores tangibles e intangibles sino en la impartición de la justicia.

El acto discriminatorio tiene como explicación común la idea de que se ejerce como una acción de dominación de una persona sobre otra o de un grupo social sobre otro a partir de la superioridad, lo que deriva consecuentemente en la desigualdad, la injusticia, maltrato, exclusión, ejercicio déspota del poder, coerción social, separatismo, desconfianza, marginación, acaparamiento, todo lo cual conlleva a la construcción de una sociedad desequilibrada, polarizada y frágil en términos de estabilidad y paz social.

La expresión más acabada de la discriminación es aquella actitud con la que quienes la practican ven como extraños a sus coterráneos o quienes se sienten extranjeros en su propia tierra, lo que los lleva a aquello que Max Weber llamó cierre social, es decir, la organización de los que poseen o detentan poder de manera casi sectaria para distribuir los bienes y valores en detrimento de las mayorías.

El cierre social, o la discriminación, encuentra argumentos en la raza, color de piel, lengua, apariencia física, estatura, discapacidades, nivel educativo, orientación sexual, religión, género, ideología, nivel de ingresos, capacidad adquisitiva, y se aplica en la distribución de bienes, retribución salarial, acceso a las oportunidades de empleo, bienestar, a la salud, alimentación, el goce de garantías y derechos constitucionales; por tanto es un elemento determinante para que haya armonía o encono social.

Históricamente en nuestras sociedades –que provienen de sistemas coloniales fuertemente arraigados– la discriminación surge de un sentimiento de identidad pero con lo extranjero, los sectores socialmente dominantes en su afán de ser aceptados por parte de los representantes del poder colonial o de las empresas extranjeras trataban de imitar sus modos y cultura despreciando lo local que era identificado como lo débil y atrasado.

En la actualidad además de esa discriminación histórica que aún permanece en las relaciones sociales, se da también la discriminación en el ejercicio del poder político que es más grave porque el poder político tiene como uno de sus fundamentos el servir como un contrapeso a los desequilibrios y exclusiones que pongan en riesgo la estabilidad social.

Sin embargo, la discriminación se ha arraigado entre nosotros tanto que ya casi nadie escapa a su práctica en algún momento del día a día, se da entre las familias, la sufre la naturaleza y los animales, se ha convertido en una actitud tan normal que no nos damos cuenta que a ella contribuimos.

Como asunto que tiene relación con el poder, la discriminación debe ser un tema de legislación desde donde se describa como una práctica antisocial, por ello he propuesto en el Congreso del Estado un Acuerdo Parlamentario para realizar un exhorto al gobierno del estado para que encabece un esfuerzo para erradicar la discriminación en todas sus formas en nuestro estado, especialmente en la exclusión del acceso a la justicia y en la igualdad dentro del proceso penal y para que atienda puntualmente las recomendaciones contenidas en el Reporte sobre la discriminación en México 2012 a fin de que tenga en cuenta las problemáticas que señala este documento elaborado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Se trata de que el Ejecutivo del estado convoque a un acuerdo estatal contra la discriminación o implemente un programa integral contra la discriminación que mejore la calidad de las relaciones sociales entre los guerrerenses, con acciones que prevengan, combatan y erradiquen la discriminación contra cualquier ser humano, especialmente la de aquellos que acuden al sistema de administración y procuración de justicia en el estado.

Vuela vuela palomita: Y ve y dile al gobernador que siga de innovador, que instituya el Instituto Guerrerense contra la Discriminación.

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