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“A mí nadie me corre y menos con amenazas”, responde la presidenta argentina a la huelga

DPA / EFE

Buenos Aires / Santiago de Chile

Los dirigentes sindicales opositores instaron ayer al gobierno a escuchar los reclamos que expresaron los trabajadores en la huelga realizada este martes en Argentina, pero la administración de Cristina Fernández de Kirchner ratificó que mantendrá su rumbo y cuestionó la metodología de protesta gremial.
El jefe de la Confederación General del Trabajo (CGT) disidente, Hugo Moyano, afirmó que le “preocupa la actitud de la presidenta, el nerviosismo que mostró cuando debería tener la absoluta tranquilidad y ver cómo resolver este tema” en vez de apelar a la confrontación y la “descalificación”.
La jefa de Estado aseguró que mantendrá su rumbo político y calificó la huelga y los piquetes realizados por los manifestantes como una “amenaza” y una “extorsión”.
“Soy una mujer, no me agarro a trompadas (golpes). A mí no me corren con amenazas, me voy a bancar las que me tenga que bancar”, sostuvo. “A mí no me corre nadie, y mucho menos con amenazas, patoteadas y matones”, advirtió Fernández de Kirchner durante un acto por el Día de la Soberanía.
La presidenta reaccionó así a los centenares de cortes de calles, rutas y accesos que hubo durante las primeras horas de la huelga en numerosos puntos del país y de la capital, Buenos Aires, que dificultaron la circulación.
Moyano, hasta hace pocos meses estrecho aliado del kirchnerismo, insistió en tanto en que el gobierno “le dé respuesta a los trabajadores”, sin importar si las concesiones son otorgadas en negociaciones con las centrales obreras más cercanas al oficialismo.
El ex jefe de Gabinete y actual senador oficialista Aníbal Fernández tildó a Moyano de “traidor” y “alcahuete privilegiado de (el CEO del grupo multimedios Clarín Héctor) Magnetto”.
“Hacerse el guapo (valiente) es de otarios (tontos) y no lo soy. Sólo denuncio los aprietes e intimidaciones que llevaron a cabo para inventar un paro que no fue”, afirmó el senador vía la red Twitter.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, cuestionó la metodología de la medida de fuerza de los gremios opositores, que realizaron numerosos bloqueos.
“Si un paro es legitimado por el conjunto de los trabajadores no requiere de un bloqueo, parecería más que no fue un paro de adhesión, sino de hecho y eso impide evaluar acatamientos y demás”, declaró el ministro a radio La Red.
La huelga fue convocada por la CGT de Moyano y la rama opositora de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), que encabeza Pablo Micheli, en reclamo de la actualización del mínimo del impuesto a las ganancias que pagan los trabajadores, un aumento en las jubilaciones y el salario mínimo, y la universalización de las asignaciones familiares.

Grupo de ultraizquierda genera disturbios ante embajada israelí

El grupo de ultraizquierda argentino Quebracho generó ayer disturbios frente a la sede de la embajada de Israel en Buenos Aires, donde protestó por la ofensiva sobre Gaza.
Los manifestantes, cuyo accionar fue repudiado por el Gobierno argentino, quemaron una bandera de Israel y derribaron parte del vallado metálico que la policía había colocado en la calle para impedir la llegada al edificio diplomático.
En un comunicado, el gobierno  repudió “los actos de violencia registrados ayer frente a la embajada” y dijo que “esas acciones llevadas adelante por sectores minoritarios no representan el verdadero deseo” del pueblo argentino “de vivir en paz y sin violencia”.

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