Propone Laura Esquivel cambiar la historia individual para transformar la colectiva
Alina Midori Hernández / Agencia Reforma
Guadalajara
Cambiar la historia individual para cambiar la historia colectiva es lo que Laura Esquivel ambiciona con su nueva publicación.
Hace seis años que la autora de Malinche no entregaba un libro, “después del anterior fraude”, dice ella.
“Para mí fue necesario hacer algo por este país, tenemos que dejar lo que estamos haciendo y meternos a fondo”, reconoció la galardonada por Como agua para chocolate.
Tras haber ofrecido en el Pedregal de Santo Domingo, en la Delegación Coyoacán, un taller de “dramaturgia personal” para cambiar lo que hacemos con nuestras vidas utilizando recursos del guión, la escritora se dio cuenta que hay que dejar de permitir que otros decidan nuestra historia.
“Te vas dando cuenta que los partidos políticos utilizan la necesidad de la gente de manera clientelar y no solucionan el origen del problema”, consideró.
¿Por qué no hemos utilizado la imaginación para organizarnos de otra manera?, es uno de los planteamientos que ella hace en su más reciente libro Escribiendo la nueva historia o cómo dejar de ser víctima en 12 elecciones, el cual permitirá al lector evaluar sus necesidades y prioridades, y a modo de lo que ella llama “dramaturgia personal” cambiar su trama.
“Escribiendo se va entendiendo a uno mismo, uno empieza a desenmarañar cosas que ahí tiene”, expresó.
La escritora mexicana está segura de que somos seres naturalmente creadores, y con tristeza ha visto gente que vive en situación de pobreza, convencidos de que no hay salida y que son simple mercancía que algo puede comprar. Se vio durante la más reciente campaña electoral, acotó.
Convencida del poder que tiene la creatividad humana, señaló que si una persona decide cambiar el guión de su vida para bien, cambiarán todos los guiones, pues todos están entrelazados. No lo dice ella, lo dice la ciencia, aclaró.
“Nos cuesta mucho trabajo darnos cuenta de que nosotros podemos vivir de una manera diferente y que tal vez no sea tan importante perder todo el día en un salario miserable, porque nadie puede vivir con el salario mínimo. ¿Qué tal que puedo renunciar a esta maquiladora que me tiene atado?”, reflexionó Esquivel.
Reprochó en varias ocasiones los fraudes electorales, y a que en las cúpulas de poder se prefiera recortar la educación artística en las escuelas por ser un detonador de ideas y de transformación.
“A los políticos de pronto no les gusta apoyar la cultura porque, ¿qué tal que ahí alguien se imagina un mundo sin políticos, sin corruptos?”, dijo.




