Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jaime Castrejón Diez

La renovación

La llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República después de doce años de gobiernos panistas, con seguridad traerá muchos cambios aún dentro del PRI. ¿Qué ha cambiado? Dentro del mismo PRI la relación con los gobernadores que en doce años de no ser controlados por la presidencia imperial, han adquirido fuerza propia y será difícil regresar a una supeditación al Ejecutivo federal. El gran poder centralizador que tenían los presidentes del PRI difícilmente se podrá recuperar. Por otro lado al no tener mayorías en el Congreso tendrá que ser una presidencia negociadora y tratar de lograr una colaboración con legisladores de partidos diferentes al suyo.
La nueva presidencia priísta estará más evaluada por los medios, ya pasó la época de que se tenía control de lo que se publicaba y ahora las redes sociales son también factor importante en la formación de criterios en la opinión pública. Se recuerda al viejo PRI como manipulador de la información, en los casos más extremos se volvieron represivos. A partir de la Presidencia de Ernesto Zedillo se empezó a abrir el sistema a la crítica y en los últimos años hemos gozado de una libertad de expresión muy clara, esto no puede ser reversible y la función crítica será un factor que estará presente de aquí en adelante.
Los cambios políticos con la restauración de su fuerza a la Secretaría de Gobernación, en teoría, puede darle al nuevo gobierno mayor operatividad y por lo mismo una mejor eficiencia. Lo que esperamos los ciudadanos es que haya una mejor coordinación entre los funcionarios que participan en esta función, ya que ese ha sido el talón de Aquiles de las últimas administraciones.
La falta de crecimiento económico es también factor importante, de ahí se deriva el desempleo. La reforma laboral que fue aprobada por el Congreso va en la dirección de atraer capitales y nuevas inversiones para hacer despegar la economía; pero el corporativismo que fue la base de fuerza del viejo PRI está todavía presente y la habilidad de balancear la política con la realidad económica será clave para juzgar el próximo gobierno. En relación a esto se debe ver lo que pasará con la educación pública; en un estudio de 50 países que se acaba de dar a conocer México está en el lugar 38, lo que es preocupante pues nuestra población joven es muy grande y su empleabilidad está directamente relacionada con sus capacidades. Este es uno de los grandes rubros para el nuevo gobierno, porque se habla más del sindicalismo que del currículum, la preparación de maestros o la evaluación. Los nombramientos en la SEP serán muy comentados y darán una idea de lo que será la siguiente administración.
Otra de las incógnitas es la política energética, sobre todo por los nuevos yacimientos descubiertos y la gran inversión que se requiere para el desarrollo de la petroquímica. En este tema se juega el futuro de nuestra economía y hay factores que frenan el desarrollo de esta importante área. La tradición, la Constitución, el corporativismo son factores que el nuevo gobierno debe considerar y tomar una actitud que puede ser innovadora, pero que puede ser polémica y que se requiere de una nueva actitud para sacar provecho realmente de nuestros recursos naturales.
Por último el problema de seguridad va a ser la demanda más fuerte al nuevo gobierno. Este ha sido el mayor problema en los últimos años y con la legalización del consumo en algunos estados de la Unión Americana el problema adquiere nuevas dimensiones. Es sabido que el mercado de la droga está en el país vecino, esta decisión en algunos estados preocupa porque se trata de cambios radicales en la actitud hacia el consumo de drogas lo que viene a ser una complejidad más en este tema. Lo que se espera es que el presidente electo Enrique Pena Nieto haya discutido este tema con el mandatario norteamericano Barak Obama y que la política contra el crimen organizado sea menos costosa en violencia para nuestro país.
Como todo inicio de gobierno las expectativas de cambio en políticas son altas y todos sabemos que mucho depende de quienes sean sus colaboradores. Una buena noticia ha sido la posibilidad de que los partidos PRI, PAN y PRD están con la idea de firmar un Acuerdo por México que establecería las bases para los cambios que necesita el país. Aún cuando algunos miembros de estos partidos están reacios a esta idea de colaboración interpartidista, la verdad es que es necesaria, tal vez la única forma de lograr las reformas necesarias para llegar a un cambio, que a todas luces es necesario.

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