Carlos Pérez Aguirre
Contubernio caciquil Figueroa-Aguirre
Si en los militantes perredistas había alguna duda de la milagrosa conversión de Angel Aguirre, del priismo más atrasado por el de un izquierdismo demagógico, en los últimos días este gobernante de “izquierda” convenenciera, ha mostrado hasta la saciedad su verdadero rostro de quinta columna de la derecha de ese priismo, que es el de corte caciquil que siempre ha postrado a Guerrero y lo ha mantenido en un atraso secular al expropiar los recursos para beneficio de un grupúsculo.
Así se ha descubierto cuando defiende a un personaje, oscuro e impresentable del Figueroismo dando instrucciones a los dóciles diputados “perredistas” afines a su línea para que sostengan a un candidato al supremo tribunal de justicia estatal. Nunca podrá el gobernante argumentar que ese personaje a quien pretende ungir está identificado con la izquierda o por lo menos con el progreso de Guerrero.
El único argumento es ser amigo e incondicional de ese grupo, con lo cual Aguirre da la clara señal de estar inmerso en un evidente pacto; más aún, ya el diputado Figueroa Smutny había declarado y trasparentado este acuerdo, en donde se reparten las diferentes vertientes políticas de la entidad, como si fuera un gran pastel cuyos invitados solo son los grupos de caciques.
Adicionalmente todo parece indicar que también en la repartición de las tortas llamadas delegaciones regionales, el grupo Figueroa-Aguirre también está pactando sus cuotas de poder. Mal harán los militantes del perredismo en aceptar tales componendas que vienen a deteriorar la limitada actividad democrática de los partidos, pero también mal harían los priistas en dócilmente observar el reparto caciquil de posiciones políticas y administrativas.
En la refriega de apariencias ya sucumbió un influyente militante priista como Héctor Astudillo, quien independientemente de todo había realizado un trabajo aceptable en la capital de la entidad, pero que en el acomodamiento de los grupos comandados en contubernio por los caciques, fue sacrificado para allanar el camino a elementos más dóciles. Este esquema ya está permeando también dentro del PRD en donde el ajedrez que ahora maneja Figueroa-Aguirre está ya acariciando sus piezas para jaquear en definitiva al proyecto democrático y de mejoramiento social que en su momento la izquierda enarbolo.
Titishando. Un cuadro con raíces guerrerenses en el gabinete federal, en el área de Turismo, podría ser una buena señal para allegarse recursos públicos y proyectos para el deteriorado panorama económico de la entidad.




