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Concluye sus talleres el proyecto teatral Momo en las comunidades de Acatlán y Chilapa

Aurélie Daly

“Un día corrió la voz entre la gente, alguien nuevo, alguien distinto vivía entre sus calles y así comenzó la historia de Momo (de la novela de Michael Ende, Momo). La anécdota más fuerte de esta aventura fue cuando descubrimos que este fragmento cuadraba a la perfección con nuestra posición en el pueblo”, dice Anna Gatica, directora del Proyecto Momo.
Los dos meses de trabajo intenso del Proyecto Momo que lucha por una descentralización de las artes dieron lugar a tres representaciones en las comunidades de Acatlán y Chilapa el martes y el miércoles. Con la voluntad de llevar el teatro a los pueblos donde la gente no tiene acceso a la diversidad cultural.
En entrevista, la directora del proyecto recordó el proceso de estos últimos meses. “El proyecto se planificó en tres fases: la primera fue convocar teatreros egresados para que formaran parte del cuerpo creativo del “montaje escénico” y para que fueran “facilitadores de talleres”. Somos, a excepción de una, todos egresados de la Facultad de Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
A la convocatoria, y aventura, de venirse a vivir aquí respondieron la guanajuatense Angélica Meza; los michoacanos Larissa Torres, Noemí Uribe y Ricardo Robles. Los otros dos integrantes del proyecto que están trabajando a distancia son Francisco Villa Vargas, artista visual veracruzano radicado en Morelia y la teatrista texcocana Naín Rodríguez”, explicó.
En una segunda etapa se impartieron talleres a la comunidad y culminó con la entrega de 40 constancias de participación a los que cumplieron con el 90 por ciento de asistencia. En total fueron 60 talleristas inscritos, de los cuales 34 fueron becados.
“La respuesta de la gente fue muy buena; se impartieron seis talleres con un total de 60 alumnos inscritos de 9 años el más pequeño a 54 la mayor; 34 de esos alumnos fueron becados; 27 por gestión de terceros interesados en nuestro proyecto y siete de ellos por gestión de proyecto momo en conjunto con un particular”, detalló.
Los talleres se realizaron de manera alterna con la puesta en escena de la novela de Michael Ende, Momo, adaptada al teatro por Larissa Torres Millares y retitulada Proyecto Momo.
“Fue muy intenso, trabajamos de lunes a lunes de las 7 de la mañana a las 10 de la noche con cuatro horas diarias de descanso relativo por que esas cuatro horas las usábamos para cocinar, lavar nuestra ropa, hacer investigaciones personales para la puesta en escena, etc. El trabajo se dividió en dos partes: por las mañanas realizamos los ensayos de la puesta en escena y por las tardes se impartieron los talleres. Esa fue la dinámica de la casa.
La novela de Michael Ende habla del sentido de comunidad y del valor de la amistad al mismo tiempo que lleva una crítica acerba del capitalismo. La propuesta de los actores era de generar curiosidad entre el público y dejar espacio a la interpretación.
“La obra tiene una estructura base, un esqueleto bien definido que, sin embargo, deja fisuras que permiten la improvisación que corre a cargo de nosotros y depende del ánimo y personalidad del público en donde se presente. Por ejemplo, en la primera función con público que dimos en la primaria vespertina Plan de Ayutla de Acatlán, los niños entraron literalmente a escena, se movían, preguntaban y nosotros teníamos que responderles. Los niños son un público exigente y con una personalidad muy particular”, explicó.
La reacción de la gente en general fue muy buena ya que recibieron felicitaciones y un gran interés por los talleres.
“Proyecto Momo es un proyecto piloto para lo que, a corto plazo, pretende ser un laboratorio de artes en donde las disciplinas artísticas jueguen a confundir los “límites” que les hemos impuesto y, que por lo demás, no existen; Invitamos a jugar, a experimentar sin prejuicios estéticos, morales ni genéricos y a generar sinergias entre la gente de Chilapa, Zitlala y Acatlán y digo Chilapa, Zitlala y Acatlán por decir lo más cercano pero las puertas están abiertas a quien quiera colaborar; quien sea y de donde sea. Así que exhortamos a los presentes a socializar esta iniciativa, a que estén pendientes de las próximas actividades, a que nos exijan volver y a que se suban a este tren a jugar con nosotros”, concluyó.
El objetivo actual del colectivo que se creó y se consolidó durante estos dos meses es llevar este proyecto a otros municipios de Guerrero a partir de enero 2013 con la esperanza que les compren la función y que puedan impartir nuevos talleres.

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