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Frente a la marcha, seis normalistas se pintan de rojo para representar a las víctimas del desalojo

Lourdes Chávez

Chilpancingo

En medio del mitin de sindicalizados, burócratas del gobierno del estado e integrantes de organizaciones civiles en apoyo al gobernador Ángel Aguirre Rivero, seis jóvenes se instalaron en una protesta silenciosa en el Zócalo de Chilpancingo con la espalda desnuda y cubiertos de pintura roja, para representar a las víctimas del desalojo policiaco del 12 de diciembre de 2011.
La presencia de los seis jóvenes estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa provocó el malestar de los marchistas, que los insultaron y amenazaron, a pesar de los llamados de algunos organizadores “a no caer en la provocación”.
Distintas voces les gritaron: “fuera Ayotzinapa, payasos, pónganse a estudiar, mantenidos, ¡que viva el gobernador!, ¡Aguirre, aguanta, el pueblo te levanta!”
Incluso hubo quienes lanzaron comentarios amenazantes: “ahí, échenles gasolina”.
Minutos antes de la entrada del contingente al Zócalo capitalino, después de marchar por las principales calles de la ciudad, los estudiantes ingresaron a la Plaza Primer Congreso de Anáhuac, se cubrieron el cuerpo con pintura y se instalaron en el piso, en dos puntos, a unos cinco metros de distancia.
En cada sitio, uno de ellos permaneció sentado con el rostro cubierto con una playera, y los demás se acostaron boca abajo y mantuvieron así, sin contestar preguntas ni señalamientos.
Cuando los marchistas se percataron de su presencia,  comenzaron a rodearlos y algunos de los organizadores insistieron en no agredirlos.
Se instaló una valla de manifestantes, que continuaron sus comentarios despectivos, mientras los estudiantes del Frente de Estudiantes Campesinos Socialistas de México se mantuvieron en su lugar, en silencio.
Frente a la atención de fotógrafos y camarógrafos, los manifestantes colocaron cartulinas con donde se leía: “la mano del PRI mueve Ayotzinapa”, “no te dejes manipular por Zeferino, Añorve y Figueroa”, “Gonzalo Miguel Rivas salvó miles de vidas y a él quién le hace justicia”.
Esta última cartulina se refería al trabajador de la gasolinería Eva, que durante el desalojo intentó apagar una bomba expendedora de combustible incendiada y murió a causa de las heridas de una explosión posterior.
Aunque el encargado de la gasolinería aclaró en distintas ocasiones que nunca hubo riesgo de explosión.
Mientras los oradores daban su mensaje, los manifestantes continuaron el maltrato: “que se quiten las manos, no que muchos huevos”, y otros respondían: “déjenlos solos, ignórenlos”.
Cuatro estudiantes se retiraron luego de 40 minutos, cuando se colocaron a su alrededor lonas alusivas a su presunta responsabilidad en el incendio de la gasolinería Eva,  y les gritaron: “den la cara, delincuentes”, “asesinos”, “secuestradores”, “homicidas”.
Terminado el mitin de apoyo al gobernador, una mujer que se identificó como integrante de la Asociación Popular por una Vida Digna AC, se acercó a uno de los estudiantes y lo llamó a buscar a Dios, “todavía están a tiempo”, dijo.
Después, un joven los retó con insultos, “pa´ que salgan desangrados”, y otro lo llamó a la paz y la tolerancia.

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