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Sugiere la OCDE al gobierno mexicano que aumente los impuestos ambientales

Evelyn Cervantes / Agencia Reforma

Ciudad de México

México tiene la oportunidad de ensanchar su base de recaudación y avanzar hacia un crecimiento verde mediante la ampliación de los impuestos relacionados con el medio ambiente y reformas a subsidios ambientales que resultan más benéficos para los ricos que para los pobres.
Así lo señala la Tercera Evaluación del Desempeño Ambiental en México elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde se indica que 20 por ciento de la población más pobre del país captura sólo 11 por ciento de los subsidios sobre la tarifa residencial de energía eléctrica y menos de 8 por ciento de los subsidios a combustibles para transporte.
Asimismo, agrega, 90 por ciento de los apoyos a los precios agrícolas y 80 por ciento de los subsidios a la electricidad para el bombeo de agua son captados por 10 por ciento del sector más rico de los agricultores.
“Si se sustituyeran estos subsidios indirectos por transferencia directas en efectivo se podría ayudar a los más pobres, fomentar el uso eficiente de la energía y el agua y promover un crecimiento verde e incluyente”, expuso ayer José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, durante la presentación del documento.
La Tercera Evaluación señala que esos subsidios llevan años aplicándose en México con el propósito de aliviar la pobreza, que representa la tasa más alta entre los países de la OCDE.
No obstante, en 2008 los subsidios sobre la energía costaron más del doble que el monto destinado a programas contra la desigualdad.
“Estos subsidios ineficientes podrían ser reemplazados con gasto social directo, con beneficios considerablemente mayores para los pobres. Programas como el que reemplaza subsidios sobre la electricidad para el bombeo de agua de riego con transferencias directas en efectivo muestran el camino a seguir y deberían ser ampliados”, indica el documento.
Para ensanchar la base de recaudación propone aplicar impuestos en el sector transporte, donde los costos de los combustibles están controlados mediante un mecanismo de regulación de precios que se convierte en un subsidio indirecto cuando los costos internacionales del petróleo se elevan.
Ese subsidio, señala, representa un gasto neto que en 2011 fue equivalente a 1.2 por ciento del PIB, pese a que el gobierno elevó progresivamente los precios de los combustibles durante los últimos años.
En general, los subsidios sobre los energéticos, incluidos los de consumo de energía en los sectores agrícola y residencial, promediaron alrededor de 1.7 por ciento del PIB al año en el periodo 2005-2009.
Además, dice el documento, el régimen fiscal sobre vehículos automotores alienta su propiedad y uso.
Gurría resaltó que México ha dado pasos importantes para abordar las crecientes presiones ambientales, pero agregó que se requieren esfuerzos adicionales para fortalecer las instituciones ambientales, promover la transición hacia una economía verde más socialmente incluyente y el fortalecimiento de la protección de los recursos forestales y la biodiversidad.
Los rubros donde se pueden aplicar acciones inmediatas, agregó Gurría, son precisamente los subsidios a la energía y el uso del agua.

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