Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
* Propósitos de Año Nuevo
Si escribo y leen esto, es obvio que el fin del mundo no ocurrió el 21 de diciembre pasado; ergo, los apocalípticos se equivocaron gacho; por ende, asegún varios expertos en el tema, los mayas podrían haberse referido al fin de una era y el inicio de otra, más venturosa y positiva que la anterior.
De por sí, sobrevivir sin rasguños a cualquier cataclismo profético, malogrado (o en este caso, ¿bien logrado?) o no, resulta de lo más tranquilizador y reconfortante. Pero si además le concedemos a esos expertos el mismo beneficio de la duda concedido a los apocalípticos, el inicio de 2013 se antoja especialmente propicio para intentar de buena gana y mejor manera, al menos un puñado de propósitos de Año Nuevo.
Dicho lo anterior, y respetando la tradición de la primera entrega de Canal Privado en cada inicio de año, me permito compartir con ustedes, 23 certificados y queridos lectores de este espacio, mi personalísima lista de propósitos primarios y secundarios para el año que apenas comienza.
Van los primarios, los menos, pues no son enchílame esta.
Confiaré en mis prójimos. Aunque no me comprometo a amar al prójimo –que los míos son propósitos de Año Nuevo, no mandamientos religiosos–, sí me propongo confiar más y desconfiar menos de mis prójimos más próximos.
Por ejemplo, si el vecino remodela su casa, si compra una camioneta de lujo del año, si manda a su primogénito a estudiar al extranjero, o si abre otra sucursal de su changarro, pensaré que bien merecidos los tiene porque es rete chambeador, abusado, ahorrativo, ordenado, buen padre y mejor emprendedor, en vez de pensar en que ha de tener un gato encerrado o que algo le huele mal.
Toleraré a los tontos. Aunque no me comprometo alentar a ninguno a desperdiciar mucho de mi tiempo libre, sí me propongo tolerar con mejor semblante y actitud las tonterías (según yo, but of course) de quienes gustan de todo lo que me disgusta.
Por ejemplo, si la vecina es fan plañidera de la Jenni Rivera, y a lo largo de los días (sólo de los que quedan de enero, advierto) sigue rindiendo honores fúnebres a La Diva de la Banda, tocando a todo volumen y una y otra vez el top ten de sus rolas, compraré unas orejeras, de esas que sirven para enmudecer el exterior, y aislaré acústicamente las ventanas de mi depa, en lugar de gritarle improperios para que le baje a su pinche escándalo.
Coincidiré más. Aunque no me comprometo a justificar injustificables, aceptar inaceptables, ni a soportar insoportables, sí me propongo buscar y encontrar con más ahínco, voluntad y frecuencia, temas, opiniones y objetivos coincidentes, que discordantes.
Por ejemplo, si los vecinos simpatizan, apoyan, votan y respetan a partidos, candidatos y gobiernos distintos a los míos, recordaré y les recordaré que ellos tanto como yo, soñamos con un México mejor, que ellos y yo queremos un país más justo y equitativo, y una sociedad menos desigual y contrastante, que todos, ellos, yo y vosotros, anhelamos recuperar la esperanza en el futuro, y la confianza en nosotros mismos.
Y ahora van los secundarios, los más, pues sí son enchílame esta.
Ya no me sentaré por horas en la sala vestido de piyama (en mi caso, en calzones). Para ello, cambiaré la compu a mi cuarto.
Ya no aburriré a mi jefe con las mismas excusas de siempre para faltar al trabajo. Para ello, inventaré excusas nuevas.
Usaré menos la lavadora. Para ello, usaré más el desodorante.
Trataré de comprender por qué necesito cinco direcciones de correo electrónico.
Dejaré de comprar basura en Mercado Libre, porque en QVC hay mejores ofertas.
Compraré menos películas piratas.
Entraré a Facebook para algo más que jugar Farmville.
Cenaré enchiladas en el mercado de San Francisco sólo una vez a la semana.
Me cortaré el pelo varias veces.
Veré menos televisión… abierta.
Leeré más libros y menos revistas.
Por último, pacientes lectores, me despido con un sincero deseo para ustedes en este 2013: que todos sus problemas duren tanto tiempo como sus propósitos de Año Nuevo.




