Se aproximan al final de un túnel que simboliza la entrada al inframundo en Teotihuacán
Jorge López / Agencia Reforma
Teotihuacan
Tan solo 40 metros separan al equipo de arqueólogos del proyecto Tlalocan del final del túnel ubicado bajo el templo de Quetzalcóatl, en Teotihuacán.
Hasta ahora, los investigadores han avanzado 76 metros, justo donde se encuentra una cavidad a partir de la cual el camino desciende. El trazo del sendero ha despertado en los arqueólogos la hipótesis de que se trataba de una “entrada simbólica del inframundo”.
A decir del arqueólogo Sergio Gómez, director del proyecto, se trata posiblemente de la última etapa de exploración, pues el descenso del túnel tiene lugar justo 15 metros debajo de las escalinatas del Templo de la Serpiente Emplumada, y concluye en una gran cámara que podría albergar restos de los primeros gobernantes teotihuacanos.
“Esta era una enorme metáfora del inframundo. ¿Por qué los teotihuacanos no trazaron de manera recta el túnel, por qué no lo estucaron? Era una metáfora, todo hacía pensar en las regiones del inframundo, ellos cavaron hasta acá para dar con el nivel freático, donde brota el agua”, dijo.
“Y si todo esto es una gran metáfora, ahora hemos llegado a lo que era la puerta del inframundo, donde se descendía de veras.
Más de 800 toneladas de tierra y piedra han sido removidas desde que inició el proyecto en 2009, de las que se han extraído entre 55 y 60 mil piezas que todavía se clasifican en los talleres de la zona arqueológica, y que se han dividido en dos tipos: los objetos suntuosos que pertenecían a la élite (collares y cuentas de jade), y los objetos de uso ritual que incluyen cerámicas (braseros, jarras-Tláloc), cuchillos y puntas de obsidiana, así como fragmentos de esculturas anteriores a la edificación de La Ciudadela.
De acuerdo a Gómez, los hallazgos han aumentado en importancia conforme avanza la exploración.
La quinta etapa del proyecto Tlalocan iniciará una vez que se obtengan los recursos por parte del INAH, comentó Gómez, y recomenzarán a partir del metro 76. Se excavarán las cavidades laterales que se estima abarcan 15 metros cuadrados, de acuerdo a la lectura del georradar, y se empleará por segunda ocasión un robot, que introducirán en la abertura del último tramo del túnel.
“Estamos casi por terminarlo (robot Tlaloque II), estamos haciendo pruebas y será un instrumento mucho más sofisticado, con características más desarrolladas que el primer equipo que utilizamos.




