Marcial Rodríguez Saldaña
La autodefensa popular
La organización de los ciudadanos con armamento propio en los municipios de la región de la Costa Chica de Guerrero (Ayutla, Tecoanapa, San Marcos, Copala, Cruz Grande y Tierra Colorada), ante la creciente ola de inseguridad es un hecho que ha llamado la atención de medios nacionales y de la sociedad en su conjunto.
1.- Ya a principios de noviembre del año pasado, los ciudadanos del municipio de Olinalá en La Montaña se habían organizado con rifles de cacería, pistolas de bajo calibre y machetes, para protegerse de la delincuencia y establecer sus propias formas de autodefensa ante el entorno de inseguridad de sus familias y de la población que de manera desesperada no tuvo otra opción más que la de buscar su protección por sí mismo.
2.- Son los municipios de la Costa Chica, cuya población en su mayoría es indígena, que habitan en las áreas geográficas de Guerrero en donde sus pobladores viven en extrema pobreza y en donde se han presentado recurrentes violaciones a los derechos humanos, quienes han tomado la decisión de también sacar sus armas personales de bajo calibre, rifles, escopetas, pistolas y machetes para establecer retenes a la entrada y salida las cabeceras municipales y comunidades para resguardar la seguridad del pueblo.
3.- Se trata de fenómenos inéditos –que los pueblos se armen– para proporcionarse seguridad, lo cual implica desafortunadamente, pues no se puede explicar de otra manera, confirmar la ausencia del Estado en todos sus niveles de gobierno –federal, estatal y municipal– que tienen como una de sus primeras obligaciones la de garantizar la seguridad de los habitantes y mantener la paz en los ámbitos territoriales y competenciales que les encomiendan las leyes del país.
4.- Frente a la organización de los ciudadanos de estos municipios de Guerrero, que refleja el ejercicio de la soberanía depositada en el pueblo, las instancias de gobierno encargadas de la seguridad han mostrado sus deficiencias. En la parte política, se aprecia la falta de información oportuna, el descuido de lo que ocurre en esta región del estado, lo cual tiene como consecuencia reacciones tardías, cuando lo más adecuado es que se actúe con la rapidez y agilidad que requieren estos casos para encauzar un problema de tal magnitud para poner inmediatamente los mejores oficios políticos y tomar con velocidad decisiones que eviten el desbordamiento de conflictos que puedan derivar en la ingobernabilidad.
5.- La organización de policías comunitarias ha dado muy buenos resultados para mantener la seguridad en muchas regiones de Guerrero, por ello es necesario que en forma inmediata se encauce de manera institucional esta forma de corporación popular de seguridad, de tal manera que tenga un marco normativo que establezca las normas mínimas fundamentales que regulen su funcionamiento y no se repita el hecho de que las autoridades responsables de la seguridad se vean rebasadas por los pueblos armados.
6.- Es indispensable que se haga una revisión exhaustiva del tema de la seguridad en el estado, de tal manera que lo que ha ocurrido en todos los municipios en donde los pobladores han tomado las armas para protegerse, no se convierta en un fenómeno que se generalice, ya que esto implicaría un altísimo riesgo de ingobernabilidad y los ciudadanos suplantarían las funciones que por ley le corresponden cumplir a los funcionarios de los distintos órdenes de gobierno. Guerrero requiere seguridad y paz para su desarrollo y el bienestar de la población.
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