Cuervos y su experiencia enfrentan a la gran defensiva de 49s en el Súper Bowl XLVII
Ivis Aburto / Agencia Reforma
Ciudad de México
Los Cuervos de Baltimore llegan al Súper Tazón XLVII como un equipo muy distinto al que inició la temporada 2012-13 de la NFL.
El equipo nunca perdió la etiqueta de contendiente al título de la NFL, pero quedó lejos de lucir como tal en el campo durante la campaña regular.
La ofensiva, encabezada por Joe Flacco, lucía efectiva, pero conservadora en varios momentos de sus encuentros y su defensiva mostró un rostro vulnerable, radicalmente distinto a la personalidad dominante e intimidatoria con la que sometió a sus rivales las últimas 12 temporadas.
El desastre pareció tocar a la puerta cuando el linebacker Ray Lewis sufrió una rotura del tríceps derecho, lesión que aparentaba dejarlo fuera para el resto de la campaña.
Tras una derrota por 30 puntos en Houston, Baltimore ganó sus siguientes cuatro duelos, todos a equipos de pobre marca, pero perdieron cuatro de sus últimos cinco en la campaña regular ante equipos que eventualmente llegarían a la postemporada.
En ese lapso, el coach John Harbaugh tomó una decisión radical: despidió a Cam Cameron como coordinador ofensivo y dejó en el puesto a Jim Caldwell, ex entrenador en jefe de Indianápolis.
Entonces sucedió lo inexplicable. Días antes de arrancar los Playoffs, Lewis anunció que regresaría a la acción, pero también que se retiraría al final de la campaña.
Mantener con vida la carrera del alma del equipo los últimos 17 años, hasta el último suspiro de la actual temporada, se convirtió en la misión de los Cuervos.
Estadísticamente, la defensiva no mejoró mucho, pero la presencia de Lewis la revitalizó e impactó también a su ataque. Con Caldwell, Flacco se convirtió en un pasador atrevido y certero que suma ocho pases de touchdown sin intercepción en la postemporada.
En la Final de la AFC, la defensiva fue la que sacó a flote a los Cuervos al blanquear en el segundo medio al ataque de Nueva Inglaterra, el más explosivo de la NFL.
Con un ímpetu indescriptible y la amplia experiencia de sus jugadores, particularmente a la defensiva, los Cuervos buscan ganar el segundo Súper Tazón de su historia.
Va San Francisco por la historia
Su presencia en el Súper Tazón no es ninguna sorpresa, pero llegan de la mano de un protagonista que nadie esperaba: Colin Kaepernick.
Los 49’s de San Francisco aún mantienen como sello una sólida defensa que presume, quizá, el mejor staff de linebackers, pero ha sido su mariscal de campo quien le ha dado una nueva dimensión al equipo.
Con Alex Smith en los controles, el ataque de San Francisco estaba diseñado para que el mariscal sólo fuera un administrador y el peso del ataque recaía en los acarreos de Frank Gore, la seguridad de manos de Vernon Davis y la verticalidad en las rutas largas de Michael Crabtree.
Pero todo cambió cuando Smith, quien inició la campaña como titular, se lesionó en la Semana 10 y fue relevado por Kaepernick, quien elevó la potencia del ataque al darle un arma más con su habilidad para correr.
Desde la recta final, pero sobre todo en Playoffs, Kaepernick ha sido clave con sus jugadas de opción.
En la postemporada, los 49’s han explotado con 73 puntos a la ofensiva y en esos dos duelos, el esquema se basó en las habilidades fisicoatléticas del mariscal.
Ante Green Bay, Kaepernick utilizó sus piernas para ganar el partido con 181 yardas terrestres y un par de anotaciones, mientras que con Atlanta fue utilizado como señuelo manteniendo a las alas defensivas y linebackers atentos a sus acarreos, lo que fue aprovechado por Frank Gore y LaMichael James para atacar por adentro de los tacles.
Más allá de la irrupción de Kaepernick, la línea ofensiva de los 49’s ha sido el ancla del éxito.
Con un esquema defensivo 3-4, los apoyadores son el núcleo fuerte.
Patrick Willis y NaVorro Bowman son los más destacados, son efectivos para defender embates terrestres y por aire en zonas cortas, además de que suelen ser utilizados en “disparos”(cargas al quarterback).
Aldon Smith acumuló 19.5 capturas y es una amenaza constante para los mariscales rivales.
El perímetro es la zona más vulnerable de la defensa, siendo el esquinero Carlos Rogers su mejor hombre.




