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Peregrinan en hospitales y forense por hallar a familiares

Mirtha Hernández y Ricardo Rivera / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

Hasta 18 horas “peregrinaron” familiares de trabajadores del edificio B-2 de Pemex, quienes con la esperanza de encontrarlos vivos recorrieron diversos hospitales o incluso, desconsolados acudieron a formarse al Servicio Médico Forense.

En el hospital Picacho se encontraban familiares de Óscar Manuel García López, de 39 años, quienes trataban de ubicarlo.

Su mamá y su hermana se enteraron de la tragedia en Pemex a través de la televisión y salieron de Tenancingo, Estado de México, para buscarlo.

“Ya hablamos a diferentes hospitales, a la Cruz Roja, Locatel y no nos dan informes.

“Mi hermano habló ayer por la mañana con mi mamá y cuando nos enteramos de lo que había sucedido, le estuve hable y hable al celular, pero sólo nos manda al buzón”, mencionó Silvia García.

Tras horas de incertidumbre, otras familias corrieron con mejor suerte y encontraron, aunque delicados, a sus seres queridos.

“Fueron 12 horas de búsqueda, de angustia terrible. Yo reclamo que nunca dieron una lista de los fallecidos. Total, si ocurrió esa desgracia, que nos lo dijeran, pero no fue así, no sabíamos dónde estaban, pararon las labores de rescate”, comentó la hermana de Anira Yetzaré Torres Martínez.

Ella y sus familiares se separaron para buscar a Anira en el Hospital de Azcapotzalco, la Cruz Roja y e hicieron fila en el Semefo para buscarla entre los cadáveres.

Su hermana, de 35 años  estaba en calidad de desconocida ya que durante la explosión voló unos metros y perdió toda identificación. Gracias a una foto que le tomaron en el hospital pudieron reconocerla.

Otro caso fue el de Abel Granados quien encontró con vida a su hermano gemelo, Pablo.

“Está un poco grave, pero estable. Tiene partida la cara, perforado un pulmón y las piernas fracturadas; es un sobreviviente porque ya vi las fotos y las escenas de la explosión y fue una tragedia”, dijo Abel.

Explicó que aunque gravemente herido, su hermano colaboró para rescatar a compañeros que quedaron sepultados bajo los escombros, aprovechando su 1.90 de estatura y sus 120 kilogramos de peso.

“Muchos compañeros se me han acercado y supe por ellos que mi hermano, a pesar de sus males, alcanzó a rescatar gente.

“Él siempre ha sido muy entrón y su fortaleza fue lo que, yo creo, le permitió reponerse y ayudar a más personas”, dijo.

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