Prepara el bailarín taxqueño Erick García, Espejo de Agua, con una beca del PECDAG
Aurélie Daly
El joven bailarín taxqueño Erick García Ortega ganó una beca del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero (PECDAG), en la disciplina de Danza, con la que pretende montar una obra titulada Espejo de agua, basada en una leyenda sobre el río Chontacuatlán, que pasa debajo de la Grutas de Cacahuamilpa.
García Ortega recibió su formación dancística con el grupo Malitzi Arte Escénico en Cuautla, Morelos, adonde se mudó para estudiar la licenciatura en Sociología en el Instituto Profesional de la región oriente de la Universidad Autónoma del estado de Morelos. Al mismo tiempo, este grupo le ofreció una beca para seguir sus clases de ballet clásico y de danza contemporánea, durante cinco años de 2005 a 2010.
Sobre su proyecto recordó: “llegó un Paralibros a Taxco y me encontré un libro de cuentos y leyendas de Otilia Meza donde venía esta leyenda. Me llamó mucho la atención y le puse una nota al libro, diciendo “para hacer un montaje coreográfico”.
Cuando vi la convocatoria del PECDAG desempolvé esta leyenda y propuse el proyecto de montarla. La leyenda cuenta la historia de tres personajes, el sol, la luna y el río Chontacuatlán. Es muy bonita la leyenda porque cuenta las etapas de vida del río, nace de la montaña y cómo pasa de la niñez a la juventud. De adulto se enamora de la luna y cada noche está en la espera de verla reflejarse en él; por eso lleva este título mi proyecto Espejo de agua.
“Pero la sorpresa –continúa el artista taxqueño–, es que la luna no está enamorada del río sino del sol y cada vez que viene el día y que la luna desaparece, dicen que se va con el sol. El amor del río es un amor imposible, platónico, por lo que el río se resigna a dejarlo ir y se oculta debajo de la montaña donde se encuentran las Grutas de Cacahuamilpa. Desde ese entonces, cada noche se le oye rugir al río, se oye su llanto de dolor de amor. Los animales de la Grutas le hacen un pequeño agujero para que el río pueda ver a la luna y ya no esté tan triste”.
El joven bailarín relató las dificultades que tuvo para conseguir gente local para su proyecto y cómo tuvo que decidir por maestros y colegas del grupo Malitzi.
“El método de enseñanza que recibí en Malitzi –sigue–, es muy abierto porque permite que mucha gente se acerque sin limitaciones en cuanto a edad, físico, sexo. Ahora con el proyecto PECDAG quiero trabajar con Sandra Abúndez, maestra de Malitzi y bailarina ejecutante de danza contemporánea y hacer la codirección con ella. Bailaremos los dos y también su hijo, Andrés de la Cruz Abúndez”.
Erick quería que fuera con gente de Taxco: “hice el intento de buscar gente interesada pero no conocen la danza contemporánea y tampoco el ballet clásico. Participan más en la danza regional mexicana. El año pasado, en mayo, abrí un curso gratuito de danza en mi barrio pero no tuve ninguna respuesta. No están acostumbrados, no saben. Quiero que mi proyecto sirva para que la gente conozca la danza contemporánea. Además de aprender muchísimo personalmente, la danza es terapia. Y que mejor que dar a conocer la danza contemporánea a través de una leyenda local. A través de la danza, no nada más que sea un discurso sin vida sino que tenga un mensaje, una leyenda que nos invita a conocer nuestro patrimonio cultural intangible y también el patrimonio ecológico del estado de Guerrero, que es muy rico”.
García Ortega recordó entonces las contradicciones de haber estudiado sociología y de vivir el arte.
“Salí de la licenciatura, graduado y ahí pensé: Ahora, regrésate a Taxco y búscate un trabajo de sociólogo, pero me decían es que eres muy sociólogo pero tu alma es la danza. Me pasé a Cuernavaca en el Centro Morelense de Artes en Propedéutico Avanzado en Danza Contemporánea. Estuve un año, en 2011, pero ya no pude seguir porque no tenía los suficientes recursos económicos para pagarme la colegiatura y la renta allá. Las artes en México son muy caras. No quería irme pero a fuerza tuve que regresar a Taxco aunque a cada rato voy para Morelos con Malitzi o ellos vienen para acá, me invitan a formar parte de sus proyectos y sigo teniendo clases con ellos”.
El ahora becario dijo que no se dará por vencido en su objetivo de dar a conocer la danza contemporánea en Taxco, por lo que abrió en mayo pasado un espacio escénico para permitir a los artistas taxqueños presentarse frente al público.
“Con un amigo –Pedro Acevedo–, montamos el Foro Cultural 1,2,3 por las Artes. Es un espacio que abrimos a todas aquellas personas que quisieran mostrar su destreza. Ahorita estamos por hacer el segundo foro, lo planeamos para cada año aunque la idea en un principio era que fuera abierto de manera permanente. Se encuentra el espacio en el Centro de Convenciones de Taxco”.
Explicó que este espacio estaba abandonado, “se veía muy feo. Es un teatro al aire libre con muchas posibilidades escénicas pero encontramos las instalaciones dañadas, mucha basura y escombro. En un principio tuvimos que levantar todo o sea hacer remodelación antes de poder ocuparlo. Gracias al apoyo del Ayuntamiento a través de la Dirección de Cultura, a la Dirección de Ecología, y al delegado regional de Turismo de la zona norte, Esteban Panchi Petatán, pudimos llevar a cabo el primer foro. Nos encontramos con un diamante bruto para las artes que hay que pulir poco a poco”.
Erick García Ortega se ha presentado en varios eventos en Taxco y mantener su meta de difundir la danza contemporánea en su ciudad y en su estado.
“Participé en las Jornadas Alarconianas en 2011 y en la Feria de la Plata en 2012. Qué bueno que me vayan a apoyar, me cayó de perlas. “¡Hasta que te van a dar algo!”, me dijo mi familia cuando supo que había ganado la beca. Qué chido que existan este tipo de apoyos porque sí lo necesitamos, hay muchas personas talentosas que, a pesar de los obstáculos, sacan adelante proyectos muy buenos. Para mí, (esta beca) es como un premio. Estoy muy emocionado. He hecho mucho y no porque nunca es suficiente lo que uno hace en pro de las artes y en pro de la sociedad, es decir para retribuir socialmente tu barrio, tu comunidad, tu país. Nunca tuve un apoyo de esta magnitud”, se emocionó.
El primer lugar en donde tiene pensado presentar Espejo de Agua es en la comunidad rural de Chontacuatlán, porque lleva el nombre del río de la leyenda. Asimismo, piensa que se debería exhibir la obra en las Grutas y sueña con presentarla en el Auditorio Sentimientos de la Nación.
Aún emocionado recordó: “mi asesora de tesis, la doctora Anastere Escalante Ferrer, siempre me dice “cuéntame tus fantasías”, pues en mis fantasías quisiera llevar mi obra al Sentimientos de la Nación, para terminar mis presentaciones en este lugar”.
También rememoró sus principios en el arte de la danza:
“En un principio me inclinaba más por el ballet clásico pero ya no tenía la edad para llegar al nivel. Dicen que la danza es una disciplina, yo digo que es una ciencia porque te toma mucho tiempo, tienes que prepararte físicamente, llevar una dieta alimenticia y luego empezar a explorar tu estilo propio de movimientos. Todavía no hay idea de música. Es todo una investigación, ahora empezando con el entrenamiento. Lo que me gusta mucho es lo dramático porque siente que me es más fácil. Técnicamente me formé más en danza contemporánea aunque tuve que tomar clases de ballet clásico también. Mi técnica es más Graham que cualquier otro estilo, Contacto o Limón”, explicó.
Considerado como el primer bailarín en resaltar los roles masculinos y en poner énfasis en el movimiento, el estilo del mexico-estadunidense José Limón –que se convirtió en técnica de escuela–, se caracteriza por un lenguaje corporal exacerbado que expresa estados emocionales intensos y toca temas fuertes como la condición humana.
La técnica Contact está atribuida al bailarín y coreógrafo estadunidense Steve Paxton, quien marcó el nacimiento de esta técnica con la presentación de Magnesium en 1972. Se basa en la improvisación colectiva con contacto corporal y abarca tres ámbitos distintos, la danza, la acrobacia y la pedagogía corporal.
Finalmente, en los años 30 la bailarina estadunidense Martha Graham desarrolló su propio estilo en contra del elitismo del ballet clásico, con una técnica de “contracción y relajación” en sus propios términos, “que no esconde el esfuerzo del bailarín pero lo exhibe al contrario, como parte de la ejecución, y es apta para expresar sentimientos e ideas de manera menos rígida que el ballet clásico con la introducción de movimientos corporales más naturales”.




