Paralizado el este de EU por la llegada de “supertormenta” de nieve
EFE
Washington
La nieve y el viento comenzaron a golpear con fuerza esta tarde en el noreste estadunidense, que ha puesto a cuatro estados en emergencia, con carreteras cortadas, aeropuertos cerrados, apagones y la actividad prácticamente paralizada.
Es la primera vez que se prohíbe la circulación por una tormenta de nieve desde 1978, destacó The New York Times al describir la magnitud de la tormenta que se avecina.
Unas 40 millones de personas están en el camino de esta “supertormenta”, con 23 millones dentro de la zona declarada en emergencia en los estados de Massachusetts, Rhode Island, Connecticut y Nueva York, donde se podrían registrar más de medio metro de nieve.
Los efectos de la llegada de estos dos frentes de bajas presiones que han coincidido en una de las regiones más pobladas de Estados Unidos ya se han hecho notar con miles de hogares sin luz en zonas de Long Island (Nueva York), Rhode Island y Massachusetts.
En esa zona, las autoridades ya habían ordenado para ayer el cierre de escuelas y oficinas, al tiempo que centenares de quitanieves, equipos de emergencia y toneladas de sal se han esparcido a la espera de una tormenta que se espera histórica.
Según la web FlightAware, más de 4.700 vuelos han sido cancelados en aeropuertos tan importantes a nivel internacional como los del área metropolitana de Nueva York y Boston, mientras que en los estados de Massachusetts y Rhode Island han prohibido que los vehículos privados circulen por las carreteras.
Los osados conductores que salgan a la carretera a partir de las 17.00 horas de este viernes se arriesgan a multas de hasta 500 dólares, una prohibición que pretende evitar accidentes y mantener las carreteras disponibles para los equipos de emergencia.
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció ayer que aunque la tormenta no se espera extremadamente grave en ese estado ni en la ciudad de Nueva York se ha decidido suspender todos los vuelos con salida y llegada en Newark (Nueva Jersey), La Guardia y John F. Kennedy.
No obstante, la tormenta se suma para muchos a los efectos del huracán Sandy hace algo más de tres meses, precisamente cuando muchos comenzaban a recuperarse y reconstruir sus hogares.
Estados como Massachusetts están prácticamente aislados, mientras que los cortes de luz ya se cuentan en más de 40 mil, según el diario Boston Globe.
Boston, una de las ciudades que se espera sea de las más afectadas, está siendo azotada por fuertes vientos y unos 5 centímetros por hora de nieve, según datos del National Weather Service de Estados Unidos.
El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, pidió ayer en rueda de prensa que la gente se prepare para “condiciones de peligro extremo” y advirtió que transitar por las calles será “prácticamente imposible”, al tiempo que anuncio el cierre de los transportes públicos.
La autoridades de Marshfield, al sur de Boston, han pedido a los residentes que se preparen para evacuar las zonas costeras más expuestas por posibles inundaciones vinculadas a un aumento de las mareas.
El transporte ferroviario a lo largo de la costa de Nueva Inglaterra se encuentra casi totalmente paralizado y los estados en emergencia han puesto en alerta a sus respectivas Guardias Nacionales, mientras que ejércitos de quitanieves trabajan para mantener despejadas las principales vías de comunicación.
Por el momento, se ha informado de tres muertes vinculadas a la tormenta en la provincia de Ontario (Canadá), donde una mujer de unos 80 años de edad falleció mientras quitaba nieve y dos personas sufrieron accidentes de tráfico, una de las grandes preocupaciones de las autoridades, ya que la visibilidad podría reducirse a prácticamente cero.
En Nueva York el transporte público podría sufrir retrasos e interrupciones, mientras que Boston espera totalmente paralizado y con el único movimiento de la palas quitanieves a que pase lo peor, aunque los problemas podría prolongarse todo el fin de semana.
Según el diario Boston Globe, anoche ya había 5 mil viviendas sin suministro de energía eléctrica. En la ciudad de Falmouth, en el sudeste de Massachusetts, por las malas condiciones del tiempo, hubo un choque en cadena en el que estuvieron involucrados 19 automóviles, indicó la policía. Gran cantidad personas sufrieron heridas leves.
Nemo, como ha llamado a esta tormenta de nieve el canal meteorológico Weather Channel, podría traer vientos de hasta 120 kilómetros por hora que amenazan con afectar a aquellas regiones que a finales de octubre se vieron devastadas por el paso de Sandy, el huracán devenido en tormenta tropical que causó multimillonarios daños materiales y más de cien muertos sólo en Estados Unidos.
La “histórica” tormenta –los medios no escatimaban ayer en destacar su fuerza y alertar de su posible impacto–, ha provocado ya la cancelación de más de 3 mil 500 vuelos previsto para este viernes hacia y desde el noreste del país, según FlightAware.com. Otros mil 200 vuelos del sábado fueron suspendidos anticipadamente y 60 aeropuertos fueron cerrados, entre ellos el de Nueva York, Newark, Nueva Jersey y Boston.
Numerosas escuelas permanecieron cerradas en este último día laboral de la semana en el que también muchos trabajadores se apresuraban a regresar antes de tiempo a sus hogares.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las ráfagas de viento podrían alcanzar los 100 kilómetros por hora en el área de Boston.
Como suele suceder ante amenazas naturales de este tipo, largas filas se formaron desde temprano ante gasolineras y supermercados.
“Esto es un circo, las estanterías están vacías”, se lamentaba Elizabeth Fraser, de la ciudad de Reading, en Massachusetts, ante la emisora local WHDH. “Creo que me he llevado las últimas botellas de agua que había”, señaló. Según los reportes, en Connecticut algunas de las gasolineras ya se habían quedado sin suministros.
La ventisca de nieve, que ha sido bautizada como Nemo podría alcanzar las dimensiones récord de la gran nevada de 1978 en la misma región o la del Día del Presidente en 2003, que golpeó con especial fuerza Washington DC y Nueva York.




