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Por el tráfico, no pudo llegar el arzobispo a la misa del Miércoles de Ceniza

Mariana Labastida

La iglesia llamó a aprovechar la cuaresma para recuperar los valores perdidos ante la situación de inseguridad y violencia que se vive en Acapulco.
La madre Irene Rosas Trejo, de la congregación Misioneras Catequistas de San José, asignada a la catedral de la Soledad, expuso que el periodo de cuaresma es un tiempo para todos los bautizados, para recordar que son hermanos y dejar de atentar contra el prójimo.
En declaraciones a los medios después de que el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, no pudo llegar a la catedral para oficiar misa debido al tráfico, la religiosa recordó que con el miércoles de ceniza empieza el periodo de cuaresma, en el que “la iglesia nos pide que vivamos la conversión y el reconocer al hermano como es en realidad”.
Enfatizó que es importante recordar que no podemos vivir de manera autosuficiente, sino que se debe considerar la presencia de Dios en la vida de los bautizados, lo cual se ha olvidado y por ello se vive en la violencia, dijo.
Rosas Trejo señaló que la falta de valores morales, cristianos y de ética para no respetar la vida de los demás es lo que está provocando que “nos dividamos” y se viva en una situación de inseguridad y violencia, que se encuentra cuando no se vive teniendo a Dios en la “centralidad de nuestra vida”.
Cientos de católicos acudieron ayer a la catedral en el inicio de la cuaresma con el miércoles de ceniza; algunos entraban a escuchar misa o hacer oración al templo, otros solamente hacían una pequeña escala en las escalinatas de la iglesia donde seminaristas estaban colocando las cenizas.

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