Jaime Castrejón Diez
La renuncia del Papa
La renuncia del papa Benedicto XVI ha sido una noticia que ha sacudido al mundo por inusitada. Solamente ha habido cinco eventos semejantes en los dos mil años de la historia de la Iglesia Católica Romana. El evento más cercano fue hace ochocientos años cuando el papa Gregorio XII renunció por problemas internos en Roma; lo sucedió Celestino V, pero el hecho de que el Cónclave duró tres años muestra las divisiones internas que se vivían en el momento. El primer caso de abdicación se dio en el año 235 cuando el papa Pontian, para no dejar acéfala la Iglesia de Roma, renunció porque el emperador romano lo mandó prisionero y lo condenó a trabajos forzados; lo sucedió Anterus. En estos dos casos se conocen las razones de la renuncia.
Benedicto XVI era un teólogo de gran reputación, había sido profesor en varias universidades, en la que más colaboró fue en la Universidad de Regensburg, de la que fue Vicepresidente. Pablo VI lo hizo arzobispo de Munich y el nombramiento fue muy criticado porque no tenía ninguna experiencia pastoral. De ahí comenzó una carrera dentro de la influyente Curia Vaticana y Juan Pablo II lo nombró Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Siempre fue considerado como uno de los jerarcas más conservadores de la Iglesia. De hecho en el siglo XX solamente Juan XXIII fue un Papa que buscó la modernización de la Iglesia y empezó a buscar la unificación de las diversas iglesias cristianas en un movimiento ecuménico que llevó al Concilio Vaticano II. De ahí en adelante volvió a dominar la escena el conservadurismo tradicional.
Las críticas a su pontificado fueron de varios ángulos, desde las intrigas palaciegas, sospechas de corrupción y manejo sospechoso de las finanzas vaticanas, que se incrementaron por las filtraciones de Paolo Gabrielle, el mayordomo del Papa, además ya había antecedentes negros con el caso del Banco Ambrosiano. A esto hay que agregar los casos de pederastia de sacerdotes en diversas partes del mundo que el Papa quiso ocultar, ya que los expedientes estaban en su Congregación de la Doctrina de la Fe y los casos de México, Irlanda, Boston, Wis-consin eran ya escándalos públicos y el Vaticano guardaba silencio.
De hecho los últimos tres Papas han sido conservadores y durante sus pontificados ha disminuido su feligresía en parte porque la sociedad ha cambiado, la alta taza de divorcios, la presencia cada vez más fuerte de la mujer, los derechos de los homosexuales, en fin cambios sociales profundos. Un caso claro es el de la Iglesia Anglicana que ordenó a mujeres como Ministros de la Iglesia. En esa ocasión Benedicto XVI abrió la puerta de atrás a los anglicanos conservadores que se negaban a aceptar esos cambios. En Estados Unidos un gran número de parejas divorciadas han constituido una gran fuerza católica por el cambio.
Esta renuncia trae un grave dilema porque habrá un Papa y un ex papa al mismo tiempo, cosa que no se había dado en la historia de la Iglesia católica y naturalmente esto preocupa a muchos cardenales como Estanislao Diswici, secretario del papa Juan Pablo II, que dijo a los reporteros en Polonia que éste soportó el mismo tren de vida a pesar de su mala salud y aquel Papa hizo el comentario de que “no puedes bajarte de la cruz”.
La sucesión va a ser interesante, porque el Cónclave no va a elegir otro Papa de transición, ni uno tan grande que vuelva a repetir la historia de Ratzinger. La influencia de los cardenales conservadores va a ser importante por la composición del colegio cardenalicio; hay 209 cardenales de los cuales 117 pueden votar, de ellos 66 fueron elevados al cardenalato por Benedicto XVI; es claro que no son suficientes para lograr las dos terceras partes necesarias para la elección, pero es un número elevado. Hay dos personajes importantes Tarsicio Bertone, actual secretario de Estado y Angelo Sodano que fue secretario de Estado de Juan Pablo II. El hecho de que estos dos personajes sean de la línea tradicional conservadora y de las circunstancias alrededor de este caso, es predecible que el nuevo Papa sea conservador y de los cardenales más jóvenes.




