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Esperan científicos rusos que el meteorito de Cheliabinsk dé más claves sobre el fenómeno

Diana Saavedra / Agencia Reforma

Ciudad de México

En Rusia fueron encontrados los primeros fragmentos del meteorito que cayó el 15 de febrero en Cheliabinsk y llevados para su estudio con especialistas que determinaron que se trata de una condrita que tiene un 10 por ciento de hierro.
“Se trata de los materiales más antiguos del sistema solar. Son de los materiales que dan las edades radiométricas más viejas. Existe por eso mucho interés en estudiar las condritas porque se supone que son de los materiales más primitivos de las primeras etapas de formación del sistema solar”, explicó el doctor Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Los meteoritos se clasifican en varios tipos, la más grande es entre pétreos y metálicos, existe otro grupo llamado petreometálicos. Entre los pétreos están las condritas, las cuales contienen pequeñas esferas de material ígneo, del tipo volcánico, de un milímetro o menos.
“La mayor parte de las condritas pertenece a un grupo llamado ordinarias, pero hay otros tipos raros que tienen más cantidad de carbono (entre las que está Allende, meteorito que cayó el 8 de febrero de 1969 en el poblado del mismo nombre en Chihuahua)”, añadió el científico, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes.
“Desde hace muy poco se considera que es posible saber de qué parte del cinturón de asteroides provienen, lo cual es sumamente complicado, pues se necesita el uso de nuevas tecnologías y caracterizar muy bien las nuevas condritas”.
Para el especialista, una ventaja adicional es que la caída del material es muy reciente, que fue observado por muchas personas y se puede investigar los efectos de la entrada en la atmósfera y las alteraciones que sufrió durante la caída.
De hecho, la NASA actualizó los datos estimados para el tamaño y peso del meteorito que, dicen, medía 17 metros, pesaba 10 mil toneladas y explotó con una energía estimada a cerca de 500 kilotones. Los datos de infrasonido, obtenidos en Alaska, indicaron que desde su entrada hasta su desintegración tardó 32.5 segundos.
“Esto se debe hacer antes de que las condiciones meteorológicas en la Tierra produzcan alteraciones en el objeto. Es nuestra mejor opción de estudio para estos objetos”, consideró Urrutia Fucugauchi.
Los datos que surjan del análisis del objeto permitirán a los especialistas hacer comparaciones con otros meteoritos que han sido encontrados en la Tierra y cuyo estudio está completo.
En las imágenes difundidas por las agencias internacionales se aprecian trozos pequeños del material que han sido encontrados y son analizados.
Cuando un objeto de este tipo cae a la Tierra, la distribución de los fragmentos se da en forma de óvalo alargado, donde caen la mayoría de los fragmentos, y existe una parte donde los más grandes se concentran, por lo que Urrutia Fucugauchi cree que falta encontrar esa zona.
“Se podrían encontrar objetos de mayor tamaño. Cuando cayó el Allende, los objetos de mayor tamaño estaban cerca del poblado del mismo nombre, eso permitió recobrar trozos importantes del meteorito”, recordó el investigador.

Colaboración eventual

Los científicos mexicanos están interesados en participar en el análisis del meteorito de Cheliabinsk, aunque por el momento saben que es difícil tener acceso a las rocas encontradas hasta ahora, reconoció Jaime Urrutia Fucugauchi, del Instituto de Geofísica de la UNAM.
“Se ha sugerido que contactáramos a algunos de los amigos de allá, pero en Rusia las cosas son más centralizadas que aquí. Supongo que eso dependerá de las órdenes que se dieron a los diferentes sectores y a quién le toca hacer el trabajo”, consideró Urrutia, líder del proyecto en Chicxulub.
“En esta primera etapa ellos querrán hacerlo, ya cuando el proyecto pase a su área de ciencias espaciales podríamos tener mejor suerte. Eventualmente se podrá hacer”.

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