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Valora Luis Villoro virtudes y debilidades de las nuevas tecnologías de la comunicación

Julieta Riveroll / Agencia Reforma

 

Ciudad de México

 

El twitter remite a los aforismos y epigramas, el chat a las voces simultáneas de la tribu y el blog a la tertulia compartida. Con estos ejemplos, el escritor Juan Villoro demostró a los jóvenes, que casi llenaron el Foro del Dinosaurio del Museo Universitario del Chopo, cómo los nuevos medios de comunicación reviven prácticas arcaicas.

“A través del chat, la tribu se reúne no en torno a la fogata, sino en torno a internet, que es el patio del mundo”, explicó el autor de Arrecife durante la charla que sostuvo la noche del miércoles con Philippe Ollé-Laprune al arrancar el ciclo Escribir mañana, en el cual también participarán María Virginia Jaua, Mohsen Emadi y Martín Solares.

Villoro le ha encontrado defectos a las nuevas tecnologías como la pérdida de privacidad –“si estás desnudo en la azotea te puede atrapar Google Earth”–, la conversión de los fanáticos de la realidad virtual en asociales, y la adopción de una existencia “espectral”– “la vida es lo que ocurre mientras estamos en internet”.

No por ello deja de encontrar fascinante el escenario actual, un cambio comparable a la revolución que supuso en el siglo XII la aparición de libros con índices y páginas. Lo que es un hecho es que los nuevos medios han contribuido a la reactivación de la escritura.

Respecto a la autoedición, posibilidad que ofrece la red, Villoro admitió que, si bien no existen criterios de calidad que normen esta práctica, las recomendaciones publicadas en las redes sociales y en los blogs pueden servir de guía.

Villoro resaltó las ventajas de las bibliotecas on line, porque son capaces de albergar cientos de títulos y novelas de moda que uno no quiere poseer físicamente, y de los libros electrónicos. Inclusive imaginó una “hiperedición” de El Quijote que podría incluir el texto original, alguna traducción, las ilustraciones de Picasso y Doré, el subrayado de Thomas Mann y hasta algunos de los errores cometidos por el autor.

Otra de las virtudes de la edición digital, señaló, es que el 25 por ciento de la venta de un libro se va al pago de los derechos de autor, mientras que en la edición convencional apenas llega al 10 por ciento. No obstante, varios de sus colegas alegan que ese porcentaje todavía podría elevarse porque los costos se reducen bastante y ya hay escritores que venden sin intermediarios su obra a los lectores.

El novelista y ensayista se desmarcó de la perspectiva apocalíptica manifestada por Mario Vargas Llosa y Alessandro Baricco en La civilización del espectáculo y Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación, respectivamente, pues no sólo ve con mayor optimismo el futuro sino que acepta que ni el pasado está quieto, pues siempre se está modificando.

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